Por qué los mosquitos pican a algunas personas y a otras no

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¿Por qué algunas personas son más apetecibles para los mosquitos que otras?

¿Qué se puede hacer para evitar a estos insoportables chupasangre, que no involucre ahogarse en insecticida?

Para empezar, hay más de 150 especies de mosquitos. Algunas se diferencias en su persistencia en morder, los hábitos que tienen, su capacidad para transmitir enfermedades e incluso en su capacidad para volar.

Los mosquitos del género Culex, son picadores persistentes que causan bastante dolor, y que estarán felices de volar a tu casa para picar todo lo que puedan. Pican al atardecer y por la noche, y pueden transmitir el virus del Nilo Occidental. Sin embargo, el lado positivo, es que no son buenos voladores. Además, prefieren picar a un pájaro antes que a un humano.

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Culex

Otro género notables de mosquitos son los mosquitos Anopheles. Ellos son los responsables de la transmisión de la malaria.

Pero si tenemos mosquitos Anopheles, entonces ¿por qué no tenemos malaria? La respuesta, en parte, se debe al clima. De acuerdo a Andrew Githeko, un científico keniano que estudia la malaria, esta enfermedad sólo se produce en lugares donde la temperatura media está por encima de los 18° C (64,4 F). Debajo de eso, el mosquito muere antes de que madure el parásito, y esto impide la transmisión.

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Anopheles

Estos diferentes géneros y especies no sólo difieren en los casos indicados anteriormente, también se diferencian en lo que los atrae hacia las víctimas de sus picaduras. Los mosquitos utilizan el dióxido de carbono, el calor, la humedad, el olor, e incluso la visión para localizar a sus presas. Cuando nos están olfateando, se sienten atraídos por un gran número de productos químicos.

Productos para manos

Un estudio del año 2000 identificó 346 químicos de productos para manos, de los cuales 277 eran posibles atrayentes de mosquitos.

Los químicos más importantes que los mosquitos usan para localizarnos y picarnos incluyen L-ácido láctico, el amoníaco, ácidos carboxílicos, y octenol, en combinación con otros. En los experimentos, los científicos encontraron que la adición de L-ácido láctico al olor de una persona, la hace más atractiva para los mosquitos Aedes aegypti, y viceversa. Además, la presencia de dióxido de carbono hace que los mosquitos A. aegypti sean más sensibles a los olores de la piel humana.

Olor a queso

Un estudio de 1999 determinó que los mosquitos de la malaria no se sentían atraídos por el sudor humano fresco, pero lo encontraban atractivo después de que se incubara durante uno o dos días. Durante esos dos días, las bacterias se multiplican en el sudor y el pH cambia de ácido a alcalino, lo que significa una descomposición de los componentes del sudor en amoníaco. El estudio también señala que los mosquitos de la malaria acuden al olor del queso de Limburgo, que se asemeja al olor de los pies humanos. Githeko confirma que, efectivamente, los mosquitos de la malaria se sienten atraídos por sustancias químicas producidas por las bacterias en los pies humanos, y que incluso picarían un par de calcetines malolientes si se dejan colgados después de usarlos durante unos días.

Desafortunadamente, el truco de lavarse los pies para evitar las picaduras de mosquitos sólo funciona con los mosquitos de la malaria, ya que otras especies no se sienten especialmente atraídas por el olor de pies. Eso hace que esta información sea útil para mantenerse a salvo durante un viaje al trópico.

El sudor

De todas formas, el poder identificar la importancia que cumplen las bacterias de la piel al momento de hacernos atractivos o no para los mosquitos, es un gran avance. Entre los ácidos carboxílicos mencionados anteriormente que alertan a los mosquitos de nuestra presencia, son varios ácidos grasos de cadena corta y de cadena media los que están asociadas al olor corporal. El sudor en sí es inodoro hasta que las bacterias actúan en él logrando que apeste. Las bacterias, al metabolizar nuestro sudor, básicamente están enviando una señal de alerta a los mosquitos para decirles dónde estamos.

Sin embargo, otro componente del olor humano es la genética. Existe una teoría que afirma que algunas personas producen componentes que interfieren con la capacidad de los mosquitos para encontrar a sus anfitriones (víctimas). De hecho, un estudio del año 2008 identificó cinco de estas sustancias químicas producidas por los seres humanos que no son atractivos para los mosquitos.

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La genética importa

Para los que estamos condenados genéticamente para ser gusto de mosquito, esta información es útil hasta cierto punto. Tal vez podamos bañarnos al atardecer, cuando los mosquitos salen a buscar alimento, para sacarnos el sudor del día y sus olores asociados, o frotarnos con plantas antimicrobianos como la salvia para frenar las acciones de la microbiota de nuestra piel, pero lo más probable es que sólo necesitemos un buen repelente. O uno de esos trajes de cuerpo completo.

Para aquellos que buscan evitar los productos químicos tóxicos como el DEET o permetrina (un insecticida posiblemente cancerígeno que se utiliza con frecuencia para tratar las redes y prendas de vestir anti mosquitos), las plantas podrían ser la clave para repeler los mosquitos. Una de las plantas que se recomienda frecuentemente es el eucalipto de limón. De hecho, el año 2014 un estudio australiano reveló que una mezcla de 32% de aceite de eucalipto de limón proporcionó más de 95%de protección anti mosquitos durante tres horas, en comparación con un repelente DEET de 40%o, que dio una protección del 100% durante siete horas a los sujetos de la investigación.

Pero el eucalipto de limón no es la única opción. Un estudio del año 2013 examinó la capacidad de 20 aceites esenciales de plantas diferentes para repeler mosquitos de la malaria. Los resultados fueron notables: el romero, limón, eucalipto, neem, y poleo no tuvieron ningún efecto repelente; los tres mejores fueron la canela, la citronela, y el tomillo, que resultaron ser repelentes, irritantes, y tóxicos para los mosquitos. Además, encontraron que el comino, hierba de limón, coleo, y el tomillo son irritantes para los mosquitos en todas las concentraciones. Otro estudio de 2013 encontró que la canela repelió al mosquito tigre asiático, al igual que una planta llamada Herba Schizonapetae que se utiliza en la medicina china. Otra planta que ha demostrado su eficacia en los estudios es parnassicus Nepeta, una especie de la familia de la menta relacionada con la hierba gatera.

Por desgracia, los productos a base de plantas se evaporan rápidamente, lo que significa que se deben volver a aplicar. Sin embargo, otro estudio publicado el 2001, intentó añadir vainillina a los aceites esenciales que examinó en varias especies de mosquitos. La vainillina, que es el componente principal de la vainilla (que a veces se crea sintéticamente y se utiliza como sabor de vainilla barato), extendió la eficacia en las cuatro plantas puestas a prueba (cúrcuma, lima kaffir, citronela y albahaca). Un producto comercial que hace uso de este hallazgo es  Dr. Mercola’s Bug Spray, que combina citronela, hierba de limón, menta y vainilla.

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Ahora, si nada de lo mencionado anteriormente funciona, puedes usar jewelweed después de haber sido picado. Ésta flor silvestre es una cura milagrosa para las picaduras. Hay que tomar unas cuantas hojas, aplastarlas con los dedos hasta que se transforme es una crema, y la aplicas en las picaduras ¡y voila! Santo remedio.

Visto en Salon

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