7 momentos que hacen de “Frozen” la película de Disney más progresista de la historia

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Una de las últimas películas musicales de Disney, Frozen, ha estado muy arriba desde su lanzamiento en Noviembre 2013. Además de la importante cantidad de dinero que la película ha recaudado, el monumental éxito de Frozen no debe ser subestimado. La película llegó para quedarse.

Una de las razones de su éxito es su gran diferencia con otras películas de Disney, sobre todo en su representación de la gente moderna, de sus problemas e ideas que resuenan con la generación del milenio.

Vamos a ver sus momentos más progresistas:

1. Los padres abusivos de Elsa y Anna

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Saquemos el argumento triste fuera del camino primero. De niña pequeña, Elsa fue bendecida con poderes. Después de un accidente con su hermana Anna, los padres la aíslan de ella, le dicen que ella es peligrosa y le exigen que controle sus emociones para poder controlar sus poderes, lo que inevitablemente hace que los controle menos. Los padres de Elsa le hacen ver que sus instintos son malos de modo que incluso en la edad adulta, vive con un temor constante de sí misma. Esas lecciones están tan arraigadas que continúa ocultándose incluso después de que sus padres mueren.

Lo que los padres de Elsa hicieron fue abusivo, y es tan sutil que la mayoría de las personas, incluyendo a Elsa, no se dan cuenta hasta mucho más tarde. Disney da un paso muy necesario hacia adelante al presentar el abuso de los padres como algo real que afecta a muchos niños de hoy.

2. El auto-empoderamiento de Elsa

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Cuando el poder de Elsa finalmente se descubrió, ella se escapa. Cuando ella está finalmente por su cuenta, encuentra belleza en sí misma. Elsa canta la canción ganadora del Oscar 2014, “Libre Soy” (interpretada en español por Martina Stoessel), al darse cuenta de que es lo suficientemente buena para sí misma, y que eso es lo que realmente importa.

En la canción “For The First Time in Forever,” Elsa proclama que la libertad y la capacidad de ser ella misma sin compromisos es más importante para ella que cualquier otra cosa (“Sí estoy sola / pero estoy sola y libre!”) . Esto es algo que Disney nunca había hecho antes; los personajes que han sido voluntariamente solitarios casi siempre han sido villanos, no héroes. De hecho, Elsa estaba destinado a ser la villana de la historia. Por suerte, Disney cambió de opinión. En la realidad, aun cuando significa la soledad, la confianza es una meta que vale la pena – y es sexy.

3. La torpeza, dificultad y honestidad de Anna

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Una princesa de Disney es graciosa, elegante y de voz suave. Hasta que apareció Mulán, la idea de una princesa Disney torpe era anti-ético, e incluso ella encontró gracia a través de su entrenamiento de combate. Luego, hasta Mérida en Valiente, la idea de una princesa que hablara abiertamente era algo inaudito.

Por no hablar de que en la línea de las princesas de Disney no han habido nunca atrevimientos romántico. Disney ha hecho que las mujeres sean tímidas, pasivas y reservadas. Aunque han habido algunas pequeñas rebeldes, Anna les gana a todas.

Ella es torpe y bota todas las cosas a través del castillo, lo que no cambia en el transcurso de la película. Ella es agresiva y va hacia adelante, lanza una bola de nieve a un monstruo de 40 pies y se lanza desde un acantilado. Y ella no tiene miedo de llamar a un hombre “magnífico” – incluso si resulta extraño.

 4. La capacidad de Kristoff para estar junto a una mujer fuerte

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Con todo el alboroto acerca de las mujeres robando la masculinidad de los hombres, Kristoff es un maravilloso ejemplo de lo que parece un hombre masculino del siglo 21. Se pasa la película rodeado de mujeres fuertes y, sin embargo, no se siente intimidado por ellas.

No tiene miedo de llamar la atención a Anna en sus malas decisiones (“¿Te comprometiste con alguien que acababas de conocer ese día?”) e intentar a lo largo de la película que evitara tomar más de ellas. Pero él también está dispuesto a admitir cuando ella tiene razón y valora su sentido de la aventura y el descaro.

Kristoff representa el tipo de hombre moderno que Disney ha descuidado hasta ahora: uno que es “partner” con la mujer de su vida. Él no es competitivo ni tonto. Él es un igual, y eso lo hace ser un maravilloso aporte a los príncipes de Disney.

 5. La familia gay de Oaken

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¿Te fijaste en el personaje gay? Yo tampoco, hasta que fui a ver la película por segunda vez. Resulta que este hombre gigante es probablemente gay. Cuando él lanza el paquete para Kristoff, se vuelve a decir “Hola, familia!” y BAM! ahí están.

Se ve claramente que el adulto que aparece es su marido. Más aún, Oaken y su pareja tienen una familia – y no como si no fuera nada. En los pocos minutos que está en la pantalla, Disney se las arregla para hacer de Oaken un personaje convincente. Él es amable con sus clientes y generoso con su ayuda. Él es un hombre de negocios inteligente que entiende de economía (oferta y demanda, Kristoff), y que no tiene miedo de defenderse a sí mismo cuando Kristoff lo llama estafador.

6. La aceptación incondicional de una reina de Arendelle

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Disney ha producido película tras película sobre princesas, pero ni una sola vez mostrando las responsabilidades de gobernar un reino. ¿Por qué? Debido a que todas las princesas encuentran príncipes que gobiernan, mientras que las princesas giran alrededor de sus bonitos vestidos de noche, supongo. Pero Disney da un salto gigante hacia adelante aquí con Frozen.

No sólo Elsa es la reina de Arendelle, también aceptan su gobierno sin dudar, a pesar de que ha estado encerrada en el castillo desde que era una niña. En el mundo de Frozen, los personajes no se inmutan ante la idea de que una mujer los gobierne. Ellos aman a Elsa y Anna, y se inclinan a su autoridad de una manera sin precedentes en las películas de Disney.

 7. La reacción de todos ante el tonto compromiso de matrimonio de Anna

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Estoy seguro de que no hay una mejor manera de decirlo que esta frase: “No puedes casarte con un hombre que acabas de conocer”.

Disney canta esta frase en repetidas ocasiones en la película. Elsa se niega a permitir que Anna se case con alguien que acaba de conocer, creando así un argumento que causa el conflicto principal de la historia. Cuando Anna intenta explicar su “amor verdadero” a Kristoff, él está completamente asombrado por su decisión.

La belleza de esto es que Disney está, esencialmente, riéndose de sí mismo por los malos argumentos de sus decisiones. A pesar de que trató de abordar el problema en Valiente con los matrimonios por conveniencia, en Frozen finalmente aborda la dolorosa problemática que ha creado: casarse con alguien que acabas de conocer – y la idea que supone que todas las mujeres deberían querer casarse.

Los elementos progresistas de esta película son claramente lo que la ha hecho tan popular y tan alabada. Disney y otras franquicias tendrán que continuar haciendo películas con las ideas del siglo 21 para lograr grandes éxitos.

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