Nunca nadie comió tan ruidosamente en una biblioteca como ellos, y créanme, está realmente mal

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Probablemente hay pocas cosas tan desagradables en la vida como escuchar a alguien comer ruidosamente.

Para hacerlo aún peor, estos tipos decidieron hacerlo en unos de los templos más sagrados del silencio, donde comer ni siquiera debería estar permitido: La biblioteca. Transgredir este símbolo de la paz y el conocimiento debería ser penado con la ley. Y créanme que si así fuera, los protagonistas de este video tendrían cadena perpetua.

Háganlo en sus casas, en la calle, en el baño, incluso en su trabajo si quieren, pero por favor dejen las bibliotecas tranquilas.

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