10 lecciones de emprendimiento que puede que no hayas aprendido en la universidad

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Este año es posible que hayas asistido a una fiesta de graduación universitaria o dos o incluso que recientemente hayas tenido la tuya. Obtener un título es algo que se debe celebrar, pero a menos que estés buscando ciertas habilidades técnicas, la universidad no es siempre el mejor lugar para los empresarios.

Eso no quiere decir que no debas asistir a la universidad. Incluso puede ser un gran lugar para comenzar un negocio. Es sólo que las instituciones educativas no son conocidas por la enseñanza de técnicas esenciales de puesta en marcha de negocios.

En un intento de llenar el vacío, aquí hay 10 lecciones de emprendimiento que probablemente nunca aprendiste en la universidad:

1. Lidiar con el fracaso

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Una parte inevitable de la experiencia del emprendimiento es tener fracasos. Casi todos los empresarios exitosos han fracasado en un momento u otro. Es un proceso de aprendizaje que puede ayudarte a hacer que tu próximo negocio sea un éxito.

Pero no vas a aprender acerca de esto en la universidad. Después de todo, las universidades quieren que tengas éxito. Quieren que te gradúes y te conviertas en un ex-alumno estimado que dona dinero.

Las universidades no te preparan para reprobar un ramo o no conseguir un trabajo después de graduarte. No te preparan para el fracaso. La verdad es que no es el fin del mundo. Esto es algo que tendrás que descubrir y hacer frente cuando te incorporas al mundo del emprendimiento.


2. Recaudar dinero

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En términos relativos, recaudar dinero para la universidad es un juego de niños en comparación con la financiación de un nuevo negocio. Mientras que algunas personas confían en el apoyo de sus padres, otros persiguen préstamos y donaciones.

Pero recaudar dinero para un negocio es infinitamente más complejo en su papeleo. Los inversionistas y los bancos esperan que presentes un plan de negocio detallado que describa cómo funciona un producto y cómo con el tiempo les dará algo extra.

Puede que tengas que negociar con los inversionistas y los bancos si no entienden al principio tu visión (otra habilidad que puedes no haber adquirido en la universidad).


3. Presupuesto

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En la universidad probablemente no manejabas sumas de dinero considerables. Vivías de préstamos estudiantiles, trabajos de tiempo parcial o tarjetas de crédito – sin impuestos, nóminas de sueldos, gastos de negocios o alquiler de oficinas. Si tenías dinero extra, lo saboreabas, incluso si eso significaba vivir de fideos Ramen por dos semanas. Realmente no tenías que presupuestar tu dinero.

Simplemente trata de hacer eso con un negocio.

Ser capaz de comprender una declaración de ganancias y pérdidas o un balance es vital. Tendrás que ser capaz de presupuestar los gastos para los próximos seis meses, un año o más – habilidades que no vas a haber aprendido en una sala de clases.


 4. Cambiar si es necesario

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Los estudiantes universitarios suelen cambiar sus carreras y cambiarse de universidad. Eso no es algo ampliamente publicitado. Pero, de hecho, el 61% de los estudiantes cambia su carrera al cierre del segundo año en la Universidad de Florida, según The New York Times. Y cambiar de rumbo es algo con lo que los nuevos negocios se están familiarizando.


5. Pensar fuera de la caja

A menudo, en la universidad, hay una respuesta correcta y una incorrecta. Pero en el mundo del emprendimiento, las reglas son ambigüas.

“Si no estás preparado para equivocarte, nunca llegarás a nada original”, declaró el autor y educador Ken Robinson en una charla TED, “las escuelas matan la creatividad”, que ha sido visto casi 27 millones de veces.


6. Construir la red correcta

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Conectarse con gente en la universidad no es lo mismo que conectarse con gente en el mundo real. Un compañero de copas o un compañero de cuarto que puede haber sido tan crucial para ti en la universidad, no importará tanto cuando trates de levantar un negocio.

No importa lo tentador que pueda ser contratar a los amigos, pueden no ser adecuados para tu negocio. Si estudiaste negocios, entonces, ¿con qué frecuencia te cruzarás con un programador impresionante? Probablemente nunca.

Cuando manejes un negocio, debes estar listo y dispuesto a extender la mano y colaborar con las personas adecuadas, en vez de sólo confiar en los que están allí. Con una red adecuada de personas, las posibilidades son infinitas.


7. Convertirse en un vendedor

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Si quieres que tu negocio tenga éxito, entonces debes vender. Vas a tener que comercializar los productos de la compañía a empleados, inversionistas y clientes. Pero ¿alguna vez tomaste un curso de “Vendedor” en la universidad?

Ser un vendedor de primera categoría no es algo que se pueda enseñar en una sala de clases. Es una habilidad que debe ser refinada con el tiempo a través de la experiencia, y eso implica ser capaz de leer a la gente lo suficientemente bien como para conseguir engancharlas a la misión de tu empresa.

Puedes también leer aquí útiles consejos para ser un buen vendedor.


8. Cuidar tu salud

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Aunque la cafetería de tu universidad puede haber tenido alimentos nutritivos e incluir gimnasios y seminarios de bienestar, tu salud puede no haber sido un punto importante en aquel entonces. En cambio, quedarse fuera toda la noche y luego saltarse la clase estaba bien de vez en cuando.

Pero al iniciar un negocio, tú y tus empleados van a poner un montón de horas y trabajo duro. No puedes simplemente faltar al trabajo por un resfriado.

Como cada día en la puesta en marcha de tu negocio importa, ten en cuenta que los Centros para el Control de Enfermedades han encontrado que los empleados saludables en general son más productivos y faltan al trabajo con menos frecuencia.


9. Convertirte en jefe

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Algunas personas son líderes natos. Otros se convierten en grandes líderes en la universidad y otros toman clases de negocios que cubren todo tipo de teorías sobre cómo ser un mejor empresario. Pero ser un jefe, es decir, gestionar a los empleados en realidad, es algo completamente distinto.

Mientras que los grandes jefes en general también son grandes líderes, no todos los líderes son grandes jefes. Cuando ese jugador estrella de fútbol deja la universidad, ¿podría mirar a un padre de cinco hijos directamente a los ojos y despedirlo?

Ser un gran jefe significa que deberías ser capaz de guiar, inspirar e incluso tomar decisiones difíciles. No hay una clase para eso. Es sólo otra habilidad que tendrás que aprender en el mundo real.


10. Administrar tu tiempo

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En la universidad, debido a los abundantes tramos de tiempo libre, podías disfrutar de tiempo de ocio y también compensar cualquier pérdida de tiempo.

Eso no va a suceder si quieres tener un negocio.

No hay tiempo libre. Vas a estar trabajando 24 horas los 7 días de las semana, en esencia, no importa lo cansado que estés. Así, mientras que tus amigos están disfrutando del happy hour, no te enojes por tener que terminar un plan de negocios, hacer una investigación o tener una reunión nocturna con empleados. Eso será lo natural.

Original: Entrepreneur

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