3 frases que te estresan apenas las dices

StressedOutGuy
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El poder de las palabras nunca ha sido tan evidente como cuando trabajo con un cliente o un equipo y el lenguaje se vuelve negativo: “El jefe es difícil”, “la carga laboral es insoportable”, “las políticas internas son estúpidas”.

Inmediatamente veo el efecto negativo que este tipo de lenguaje tiene en una situación como esa. Cuando dices que el jefe es difícil o que el trabajo es estresante crea una profecía auto-cumplida. Robert Kreitner, experto organizacional, explica cómo funciona: “Buscamos validar la manera en que percibimos la realidad, sin importar que tan fallidas sean”.

Por lo tanto, si tu jefe es tu peor pesadilla buscarás manera de validar esta creencia que tienes, o si dices que estás estresado: encontrarás una manera de sentirte más estresado.

En el libro “Las Palabras Pueden Cambiar Tu Cerebro, los autores Newberg y Waldman sugieren que una sola palabra tiene el poder de influenciar la expresión de genes que regulan el estrés físico y emocional. Esto significa que mientras más negativo pienses y hables, más de este tipo de pensamientos se generarán en tu cerebro. Es un círculo vicioso que no sólo afecta tu estado de ánimo y visión de las cosas, sino que también genera más estrés para ti mismo. ¿Quién necesita algo como eso?

Veamos un par de oraciones comunes que escucho muy a menudo. Cuando te escuches diciendo alguna de estas frases en tus conversaciones diarias, de ahora en adelante podrás hacer algo para solucionarlo. Imagínalo: reducir el estrés sólo al cambiar la manera en que hablas.

1. “Estoy agotado con tanto trabajo”

Esta frase solía ser una de mis favoritas. ¿Me querías invitar a almorzar? No puedo, estoy lleno de trabajo. ¿Tomarme el viernes libre? De ninguna manera, estoy lleno de trabajo.

Pero ahora ya no la uso. Si sigo diciendo que estoy lleno de trabajo luego me siento, bueno, lleno de trabajo. Simplemente estoy reforzando la sensación de estar agobiado independiente si de verdad lo estoy o no.

En vez de eso, mantente realista sobre tu carga laboral, incluso si es un poco agobiante. Intenta decir frases como, “Tengo muchas cosas que hacer ahora, pero sé que lo completaré a tiempo,” “Es un proyecto gigante, pero si lo divido en partes más pequeñas será menos agobiante,” o “tengo mucho que hacer y necesito tiempo para recargarme. Tomarme el viernes libre me hará bien.”

2. “Estoy demasiado ocupado”

No conozco a muchas personas que no se sientan muy ocupados hoy en día. Es prácticamente una medalla de honor comentarle a nuestros colegas el poco tiempo que tenemos debido a las importantes actividades que realizamos.

Sorprendentemente, podría ser tu comportamiento más que tu carga laboral el que te provoca el ‘síndrome del ocupado’. Brigid Schulte, autor de “Agobiado: Trabajo, Amor y Diversión cuando nadie tiene tiempo“, comenta que nuestra obsesión con hacer muchas cosas al mismo tiempo es uno de los culpables.

Cuando hacemos varias cosas al mismo tiempo, en realidad no las estamos haciendo simultáneamente: pasamos de una tarea a otra. Por lo tanto, escribir un email mientras hablas por teléfono y luego responder mensajes instantáneos te hace sentir mucho más ocupado de lo que te sentirías si le prestaras atención a sólo una cosa a la vez.

Cuando sientas la necesidad de decir “Estoy ocupado,” detente y fíjate en lo que realmente estás haciendo. ¿Estas ocupado tratando de hacer 3 cosas al mismo tiempo y estás proyectando ese sentimiento en tu trabajo o incluso tu vida? En vez de eso, elimina esa frase totalmente. Comienza a decirte a ti mismo: “No estoy tan ocupado, estoy centrado en lo que estoy haciendo ahora mismo,” y luego hazlo.

3. “No tengo tiempo para eso”

Culpar a la falta de tiempo por no poder hacer algo es una trampa común. Durante la próxima semana nota cuantas veces te pillas a ti mismo diciendo que no tienes tiempo para hacer tal o cual cosa.

Sea que tu bandeja de entrada está llena de mensajes o tu oficina en casa es un desastre porque no tienes tiempo para organizar, detente y reflexiónalo. ¿Realmente es porque no tienes tiempo?

La realidad es que todos tenemos la misma cantidad de horas en un día, por lo que cuando dices ‘No tengo tiempo,’ lo que en verdad estás queriendo decir es que has escogido no invertir ni tu tiempo ni tu atención en esa actividad en particular.

Durante las próximas semanas intenta cambiarlo. En vez de decir que no tienes tiempo para algo di ‘No es una prioridad en este momento,’ o ‘Sé que necesito hacerlo pero en este momento estas tres cosas puntuales son más importantes’. Establecer de manera precisa tus prioridades hace posible que controles tu tiempo y tu lista de cosas por hacer en vez de que sean ellos quienes te controlen a ti.

En conclusión, la manera en que hablas sobre ti mismo y tu trabajo influencia de manera importante tus niveles de estrés y, finalmente, que tan satisfecho te sientes. Debes estar atento y nota si es que usas estas 3 frases cuando hablas, piensa cómo podrías cambiarlas, logrando reducir tu estrés y la presión que sientes.

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