3 mitos que matan el pensamiento estratégico

portada
Síguenos en Facebook

No podemos pensar en todo, ya que si lo hacemos probablemente vamos a terminar realizando malas decisiones. Para pensar de manera inteligente debemos seleccionar qué ideas valen la pena y dirigir toda nuestra energía a eso. En su forma más simple, el pensamiento estratégico se trata de decidir en cuáles oportunidades vas a enfocar tu tiempo, gente y dinero. El economista Michael Porter lo dijo de esta manera: “La esencia de la estrategia consiste en la elección de las cosas que no debes hacer”. Normalmente, simplemente significa poner algunas iniciativas en un segundo plano con el fin de concentrar la mayor parte de tus recursos en una sola área.

Suena bastante simple, pero según el autor y CEO de Decision Pulse, Nick Tasler, existen 3 mitos que evaden al pensamiento estratégico en las organizaciones actuales:

1. La productividad es el objetivo

estrategia

La productividad es acerca de hacer las cosas. El pensamiento estratégico también se trata de conseguir hacer las cosas, pero de buena manera. Por eso, la estrategia requiere dejar algunas cosas sin hacer lo que conlleva un montón de emociones desagradables. Cuando te sales de proyectos sin hacerlos o los dejas a la mitad, debes sacrificar la sensación de confianza y control que vienen con perseguir un objetivo en específico. Vas a tener que afrontar el fenómeno psicológico universal de aversión a la pérdida, que resulta al decir adiós a un proyecto en el que ya has dedicado un montón de tiempo y dinero. También tendrás que lidiar con el dolor social y sentimientos de rechazo que provienen de decirle algunas personas, que su gran idea no ha funcionado y tendrán que trabajar a favor de otro proyecto que es más valioso en ese momento.

La producción de volumen no es lo mismo que la búsqueda de la excelencia. La productividad no tiene sentido sin una estrategia. Como dijo el famoso abogado Peter Drucker: “No hay nada tan inútil como hacer eficientemente algo que no debería haberse hecho en absoluto“. Así que el siguiente reto es averiguar qué cosas son realmente las correctas de hacer.


2. El trabajo de un líder es identificar qué es “importante”

decision

Practica este rápido ejercicio: Haz una lista de todos los proyectos e iniciativas en las que está trabajando tu equipo en estos momentos. Cuando termines la lista, traza una línea a través de todas las cosas que no son importantes.

Si eres como el 99% de los equipos, no tacharás ni uno de los proyectos de tu lista. Eso es porque cada proyecto es importante para alguien, ya que al final todos ellos “añaden valor”. Es un debate inútil. Los pensadores estratégicos deben conscientemente tomar algunos proyectos “importantes” e ignorar algunas oportunidades “importantes”.

Los equipos de productividad se toman horas con el fin de ir eliminando proyectos, pero los equipos estratégicos deciden cuáles de ellos contribuirán más a la estrategia declarada de la organización, poniendo el resto de los “importantes” en espera.


3. El pensamiento estratégico es sólo sobre “pensar”

hard-trading-decisions1

El liderazgo estratégico no es un problema matemático o un experimento mental. Un análisis de costo/ beneficio, lleno de predicciones fascinantes, tendencias lineales y de hojas de cálculo suficientemente hermosas como para hacer un MBA, son completamente inútiles si no se acompañan con tomar decisiones y acciones. A pesar de la incertidumbre, la complejidad y la posibilidad de fracasar; un líder estratégico debe dar el paso hacia adelante y determinar en qué es lo que el equipo se centrará y en qué no.

Acercándose a esta verdad, Napoleón dijo una vez: “Nada más difícil, pero nada más precioso que saber decidirse“. Tal vez esta es también la razón por la que la preciosa capacidad de elegir, es la característica que define a los que son dignos de considerarse las personas con posiciones de liderazgo más altas del mundo.

Original.

Síguenos en Facebook