4 malas costumbres que tienes al gastar y que deberías evitar en la década de tus veintes

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Empezar la segunda década de tu vida con problemas financieros puede convertirse en algo que te persiga por décadas. La Generación Y ha experimentado en carne propia los problemas de elegir maneras inapropiadas de cómo gastar y ha sido moldeada en gran medida por la manera en la que gastan y se endeudan.

A pesar de que están conscientes de la necesidad de empezar a guardar para el futuro lo antes posible, los veinteañeros aún dan pasos en falso cuando se trata de construir su nido. Para quienes están intentando guardar para su jubilación, les mostramos los 4 malos hábitos que debieran evitar a toda costa.

1. Mala Costumbre: Gastar de más en vivir experiencias

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Cuando se trata de la forma en la que gastan su dinero, las últimas generaciones de adultos jóvenes le dan mucho énfasis a tener lindos recuerdos para el futuro y no tanto énfasis a tener cosas. Diversas investigaciones demuestran que la mayoría de las personas entre 18 a 34 años preferirían usar su dinero (que les ha costado ganar) para vivir experiencias de vida importantes en vez de usarlo para comprar bienes materiales. Ese deseo de vivir el momento es algo que muchos comparten y puede costarles caro en términos de cómo afectará el dinero de su jubilación.

Por ejemplo, digamos que conseguiste un trabajo que te genera US$ 40 mil al año, guardas el 3% y por cada dólar que ahorras tu empleador te entrega la mitad. Si comienzas a hacerlo a los 25 y sigues guardando la misma cantidad hasta que cumplas 65, tu cuenta tendrá aproximadamente US$ 527.000. Ahora, asumamos que aumentas tu ahorro al doble, el 6%. Una vez que estés listo para jubilarte, tendrás más US$ 1 millón.

Cuando lo ves en números, se genera un gran incentivo de dejar de gastar tanto en todo lo que tenga que ver con “nuevas experiencias”. Dejar de gastar de más y preferir entretenimientos que sean gratis o de bajo costo, es una muy buena manera de conseguir ese dinero extra sin dejar de divertirte. Por ejemplo, en vez de ir a cenar con tus amigos, podrían organizarse y organizar una comida una vez a la semana en la casa de alguno de ellos, donde cada persona debe llevar algo u opta por tener un domingo de brunch. El dinero que hubieses gastado puede irse a tu cuenta de jubilación.


2. Mala Costumbre: Pagar demasiado por un viaje de lujo

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No hay nada como viajar con estilo y esta es una filosofía que muchos veinteañeros parecen tener. Una encuesta de los servicios de tarjetas de la compañía Chase, descubrió que muchos están más que dispuestos a derrochar dinero para tener un viaje lujoso o contratar servicios como limpieza en seco, masajes o spa. También son más dados a optar por un estatus de elite en los beneficios de los programas de las tarjetas de créditos y extender un viaje de negocios para darse unas vacaciones.

Si te gusta salir y ver cosas, hay formas de hacerlo sin tener que quitarle dinero a tu jubilación o bajarle el nivel a tu comodidad. Cargar todos tus gastos de viajes en una tarjeta de crédito que te dé puntos y te pague ciertas millas o te acumule puntos que luego puedas usar para pagar el hotel o los vuelos, puede ayudarte a viajar de forma más barata. Esta es una opción muy buena especialmente para los veinteañeros que deben moverse regularmente por su trabajo y a quienes les reembolsan los gastos.


3. Mala Costumbre: No pagar todas las cuentas de la tarjeta de crédito

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En general, tienden a no usarlas, pero quienes escogen eso no pagan sus cuentas en totalidad a fin de cada mes. Según una investigación de los estados de crédito de Experian del año pasado, quienes integran la Generación Y tienen un promedio de casi US$ 23 mil en deudas de sus tarjetas. Eso aumenta a casi US$ 5 mil mensuales que tendrás que pagar en intereses, siendo esta una gran cantidad de dinero que podrías usar para aumentar tus ahorros para la jubilación.

Incluso si tus deudas no son tan grandes, igual estás botando dinero si pagas muchos intereses o cargos financieros todos los meses. Los que aún no ganan lo suficiente para cubrir todos sus gastos, usar crédito puede convertirse en una necesidad a corto plazo. Cuando ganas suficiente y no tienes muchos gastos, la verdad es que no es necesario tener un balance en la tarjeta.

Tener un presupuesto claro y ordenar tus gastos son dos cosas de suma importancia para quienes recién comienzan su vida laboral. Si sabes que a fin de mes te sobrará dinero y lo ahorras para viajar o pagar cosas que te quieres comprar, entonces no debieses usar tu tarjeta para adquirir algo que no es importante. Después de todo, no quieres terminar pagando ese par de botas a los 60 años.


4. Mala Costumbre: Pasarte en tu presupuesto para una vivienda

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Ser dueños de su propia casa no es una prioridad para la Generación Y, algo diferente a lo que pensaban las juventudes anteriores. En el caso de quienes deciden adquirir una, uno de los errores que cometen es salirse del presupuesto y quedarse con un dividendo que no pueden pagar. En el mercado de los arriendos, la demanda ha hecho que los precios suban más que nunca y los veinteañeros usualmente se encuentran gastando una gran parte de sus ingresos para tener un lugar donde vivir.

Sea que arriendes o compres, la cantidad que gastas mensualmente en tu vivienda afecta la cantidad de dinero que puedes ahorrar para tu jubilación. Mientras más esperes para comenzar a guardar dinero, más te costará llegar a la suma que quieres. Si comienzas ahorrando USD$ 5 mil al año desde los 25 y tu tasa anual de devolución es de 8%, cuando llegues a los 65 años tendrás casi US$ 1.2 millones. Si esperas sólo 5 años para comenzar a ahorrar, el valor de tu cuenta bajará a US$ 860 mil.

Puedes bajar tus gastos con soluciones simples como tener uno o dos compañeros de casa o cambiarte a un barrio que sea más barato. También podrías intentar arrendar una de las piezas si no te importa tener muchas personas en tu espacio personal. Pero si de verdad te interesa reducir al mínimo tus gastos, podrías unirte a los miles de otros veinteañeros que volvieron a vivir con mamá y papá. La verdad es que todo depende de cuánto estés dispuesto a sacrificar para mantener tus ahorros para la vejez controlados.

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