5 técnicas de meditación que mejorarán tus relaciones y te harán ser un mejor líder

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Ya sabes que la meditación puede mejorar tu salud. Resulta que también puede hacer de ti un mejor gerente.

Meditar más te puede convertir en un líder mucho más efectivo. Te dará un mejor entendimiento tanto de los empleados como de los clientes, y te ayudará a tomar mejores decisiones. El consejo viene de Charles Francis, autor de Meditación de Plenitud Mental Hecha Simple: Tu guía para encontrar la verdadera paz interior, y director del Mindfulness Meditation Institute (Instituto de Meditación de Plenitud Mental).

Suena bien. Así que, ¿cómo alcanzas una mayor plenitud mental? La meditación es ciertamente una forma poderosa de hacerlo y además tiene beneficios para la salud, incluyendo una mejor cognición, un sistema inmunológico más fuerte, y posiblemente una vida más longeva. Pero hay otras técnicas de meditación de plenitud mental que puedes usar durante el día laboral, las que le darán un impulso a tus habilidades de liderazgo al ayudarte a ti y a los que te rodean. “Estamos intentando alcanzar un mejor entendimiento de nosotros mismos, de nuestras relaciones con otras personas y del resto del mundo,” explica Francis.

Ya sea que medites o no, considera usar estas simples técnicas a lo largo de tu día de trabajo. Prueba a ver si mejoran tus capacidades tanto para tratar con los empleados y tratar con los desafíos que se cruzan en tu camino:

1. Detente y respira

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“Dejamos de hacer lo que sea que estamos haciendo y respiramos profundamente de tres a cinco veces,” dice Francis. Un respiro de meditación es un largo y profundo, en el cual te concentras en tu respiración. Esta técnica extremadamente simple es particularmente efectiva cuando te sientes molesto o estresado. Pero debido a la forma en que nuestras mentes se dan vueltas y aceleran mientras avanzamos en nuestro día laboral, es útil hacerlo en cualquier momento. Francis dice que te ayudará a reducir la velocidad de tu mente y a mejorar tu concentración. “Al agitarse nuestras mentes, es más difícil concentrarnos,” explica. Y ya es una inversión de tiempo a la que puedes acudir incluso en los días más ocupados, dado que todo el proceso no toma más de unos 15 segundos.


2. Camina meditando plenamente

El caminar meditando plenamente es una forma de meditación plena que puedes hacer sin realmente hacer tiempo para ello en el transcurso de tu día. “Muchos de nosotros caminamos bastante,” nota Francis. “En vez de permitirnos a nosotros mismos el perdernos entre nuestros pensamientos del pasado y futuro, si prestamos atención a nuestro caminar, calmamos nuestras mentes.”

Nuevamente, esta es una técnica extremadamente simple. Mientras caminas, concéntrate en una sensación de tu caminar, quizás en la sensación de tu pie haciendo contacto con el suelo. Si eso no es suficiente para obtener tu atención completa, cuenta los pasos desde el primero al quinto, y luego vuelve al primero. “Quieres intentar mantener tu mente presente en el momento, y mantener los pensamientos dispersos lejos,” explica Francis. Si no estás apurado, mantén un paso lento para que eso se refleje en tu mente también. Puedes hacer esto en cualquier momento, mientras caminas de una parte de tu oficina a otra, o por algunos minutos durante un descanso, especialmente si tu lugar de trabajo está cerca de un parque u otro buen lugar para caminar. El caminar meditando plenamente te dará algunos de los mismos beneficios que la meditación plena sentada.


3. Escucha con atención

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¿Qué tan a menudo te sucede esto? Te presentan a alguien nuevo y unos minutos luego de que te dijeran su nombre ya lo olvidaste. “La razón no es una mala memoria; no lo habíamos guardado en nuestra memoria para comenzar,” explica Francis. “Usualmente estamos pensando sobre lo que diremos –ninguno de nosotros quiere dar pie a un silencio incómodo. Estamos pensando con anticipación, y en el proceso, no nos fijamos en que la persona nos ha dicho su nombre.”

Francis sugiere que en vez hacer eso, miremos a los ojos de la otra persona y escuchemos plenamente lo que está diciendo. “No te permitas el distraerte por lo que sea que esté sucediendo en la habitación, cosas que necesitas hacer, o cosas que han pasado antes,” dice. Es probable que esta técnica tenga un gran impacto en tus relaciones con clientes, empleados, y con cualquier otra persona con quien hables.

“Cuando conversas con alguien y sabes que esa persona te está escuchando, sientes una conexión más grande,” dice Francis. “Piénsalo: sientes que tu gerente aprecia lo que tienes que decir, y luego te sientes como un miembro más valorado dentro de la empresa, y probablemente te esforzarás más en tu trabajo. Querrás estar ahí, y tus interacciones con otras personas también serán mejores.”

Por otro lado, él dice que “Si sentimos que nuestro gerente no está interesado en nosotros, no seremos geniales alrededor de otras personas. Cualquiera sea el escenario, tiene un efecto dominó.”


4. Medita en lo que dirás antes de decirlo

El lado contrario del escuchar con atención es meditar la forma en que expresamos nuestros pensamientos, dice Francis. “A menudo no pensamos mucho sobre el impacto que tendrán nuestras palabras o en cómo otras personas las entenderán,” dice. “Hablamos sobre lo que queremos en la forma en que queremos hacerlo, y las personas de distintas culturas o incluso diferentes regiones pueden interpretar las cosas que decimos de formas distintas.”

Toma un tiempo el lograr meditar para luego hablar, añade. “A menudo lo que simplemente hacemos es reaccionar a lo que otra persona ha dicho. Alguien dice algo, y otra cosa se nos ocurre de inmediato. No pensamos necesariamente sobre las consecuencias de nuestra repuesta.” Así que el primer paso, según Francis, es tomarnos un par de segundos antes de hablar. “Al pausar unos segundos, podemos pensar un poco más sobre cómo responder de una forma que la otra persona entienda mejor.”

Añade que, a menudo, no es solo lo que decimos sino el tono de voz, gestos y manierismo que acompañan nuestros dichos lo que hace una gran diferencia en cómo ese dicho es escuchado y entendido. Así que, una vez más, Francis recomienda el calmarnos. “Si estamos más calmados y hablamos un poco más lento, subconscientemente le damos un contenido más pacífico a la conversación. Eso realmente ayuda a mantener bajos los niveles de estrés en el ambiente laboral.”

El siguiente paso es el sintonizarte con cómo tu discurso, y tu presencia en general, está siendo recibida. Esa habilidad también puede tomar un tiempo en desarrollarse, dice Francis, incluso para él. “Comencé a prestar atención a cómo parecían sentirse las personas cuando yo estaba en su presencia,” dice. “¿Se sentían tranquilos? ¿Tensos? ¿Indiferentes? No era ansiedad real, pero sentía que las personas estaban un poco a la defensiva.”

Con un poco de observación cuidadosa, Francis se dio cuenta de que comentarios que había realizado con intención divertida hacía que otros se sintieran incómodos. “Se veían cautelosos y no querían decir nada que los expusiera a verse ridiculizados,” explicó. “Comencé a prestar atención a las palabras que utilizaba y a mi comportamiento. Intenté ser más amable y respetuoso. Cuando estoy en la presencia de otras personas, intento prestar atención a lo que sucede con ellos. Cuando aprendes a calmar a las personas, especialmente en la oficina, creas una mejor y más harmoniosa comunicación.”


5. Meditación por escrito

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La última técnica de Francis para el ambiente de trabajo es lo que él llama meditación por escrito. Si bien algunos expertos en meditación recomiendan llevar diarios como una técnica de meditación, el enfoque de Francis es distinto. Él invita a los estudiantes a simplemente escribir las palabras de una meditación o afirmación, a mano, durante 10 a 15 minutos diarios. Eso es todo lo que tienes que hacer, dice. “Las palabras se imprimen en tu subconsciente, así que literalmente, después de algunos días te encuentras comportándote de una forma distinta sin ningún esfuerzo consciente. Lo que hace es cambiar nuestra actitud y nuestros sentimientos sobre las personas en general. Si vemos el mundo en términos de personas que están buscando hacernos daños, y a quien debemos atacar antes de que nos ataquen a nosotros, esto cambiará nuestra actitud.”

Puede tener efectos de largo alcance, añade. “Cuando nuestros sentimientos sobre otros cambian, la forma en que lidiamos con ellos cambiará naturalmente también. Nos ayuda a sanar heridas del pasado, porque nos ayuda a perdonar a las personas que nos han dañado. Es una herramienta muy poderosa que puede ayudarnos mucho en el ambiente de trabajo.” Con una mentalidad más calmada puedes concentrarte mejor, ser más creativo, y mejorar tu capacidad de ver el gran panorama, añade Francis. “Piensa en el impacto que esas herramientas pueden tener sobre un líder,” dice. “Líderes quienes pueden ver las consecuencias de largo alcance de sus acciones y de las de su organización, se convierten en algo más que simples líderes. Se convierten en visionarios.”

Visto en Inc.

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