6 cosas que nunca deberías decir en un discurso

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A todos nos ha tocado dar una presentación o un discurso. Si bien hay técnicas para mejorar, en el siguiente artículo de la experta en etiqueta y fundadora de la Escuela de Protocolo de Palm Beach, Jacqueline Whitmore, te contamos qué cosas definitivamente no debes hacer:

Cuando en 1992 me contrataron como auxiliar de vuelo en las Aerolíneas Northwest, tuve que aprender rápidamente a sentirme cómoda frente a una multitud. Mantener la atención de las personas durante una monótona presentación de seguridad no es tan fácil como uno podría pensar.

Si no estás acostumbrado a hablar en público, puede resultar ser una experiencia muy intimidante e incluso terrorífica.

Al certificarme como un Profesional de Oratoria a través de la Asociación Nacional de Oratoria, aprendí que el contenido de mi discurso es a menudo menos importante que la manera en que se dice. Cuando asistimos a charlas en las que los oradores se ven calmados, confiados y organizados nos sentimos mucho más interesados y participativos.

Incluso si estás nervioso, lo mejor es actuar con confianza antes que mostrar tus verdaderas emociones. El truco está en permanecer lo más tranquilo posible y evitar los errores novatos más comunes. He aquí 6 expresiones que nunca deberías decir durante una presentación:

1. “¿Hola? ¿Se escucha?”

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Muchas personas nuevas en la oratoria pública darán golpecitos al micrófono y preguntarán si los que están al fondo pueden escucharlos. Si estás presentando en una gran conferencia, lo más probable es que alguien del departamento audiovisual ya revisó el audio. No obstante, siempre es una buena idea corroborarlo antes de subir al escenario, porque nunca puedes asumir que todo tu equipo funcionará de forma correcta, pero debes llegar antes para hacerlo y así estarás mejor preparado.


2. “¿Hay alguien ahí? No veo nada con estas luces”

Si bien pueden cegarte cuando estás en el escenario, no es necesario que todos sepan que no puedes ver a nadie de la audiencia. Simplemente háblale a la oscuridad y haz la mejor presentación que puedas. Alterna la dirección hacia la cual fijas tu atención para que el público tenga la impresión de que los estás mirando. Pero ten cuidado porque durante un ensayo me equivoqué en el cálculo del tamaño del escenario y caí directo a la primera fila.


3. “La verdad es que no tuve mucho tiempo para preparar esto”

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Nunca comiences una presentación con una excusa como: “Recién supe ayer que debía presentar hoy” o “Estoy saliendo de un resfrío”. Tu audiencia está esperando que hagas tu mejor esfuerzo, sin importar cómo te sientas o cuánto tiempo hayas tenido de preparación. Si no pudiste practicar, escoge un tema que sea familiar para ti. Y si no te sientes muy bien, mantén la calma e hidrátate.


4. “En el futuro, planeo…”

Si tu nuevo producto aún está en su fase de producción, trata de no decírselo a nadie, tus planes podrían cambiar y cualquier cosa podría posponerlos. La mayoría de los nuevos productos e ideas cambiarán y evolucionaran en base a nueva información y retroalimentación. Anuncia públicamente los nuevos diseños, productos y ofertas cuando ya estén disponibles. La mayoría de las personas no quiere escuchar cuáles son tus aspiraciones para los próximos 5 años. Sólo les interesa escuchar sobre lo que ya está en el momento.


5. “Ehhh…”

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Evita muletillas como “eh”, “ah”, “o sea” y “eso”. Usar estas palabras muy seguido le resta a la efectividad y elocuencia de tu presentación. Son distractores y proyectan inseguridad sobre lo que dirás a continuación. Toma un momento si necesitas pensar en la palabra correcta o cuenta un relato. Por lo general, las muletillas desaparecen cuando te concentras relatando una historia. Además, tu audiencia recordará un buen relato mucho después de haberte escuchado.


6. “La letra es muy pequeña. Permítanme leer esta diapositiva para ustedes”

Una presentación llena de palabras es extremadamente aburrida. Lo ideal es usar imágenes que llamen la atención, frases cortas y un punteo de ideas. Trata de no leer, ya que para eso están los apuntes. Todos vinieron a verte hablar, compartir tus ideas y no a escucharte leer en voz alta. Cualquier apoyo visual o utilería que lleves debería servir sólo para mejorarla. Recuerda: tú eres la atracción principal, no tu PowerPoint.

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