8 señales de que eres obsesivamente controlador

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Te gusta que nada se mueva sin tu permiso, y si alguien lo hace mejor que se vaya corriendo antes de que te lo encuentres. Tu manía por tener todo perfecto es una carga gigante no sólo sobre tus hombros, sino que también en los del resto. Puede que tus comportamientos controladores estén volviendo locos a tus trabajadores o clientes. Aquí te entregamos algunos consejos de la cofundadora de Jump Fund, Shelley Prevost, para que mejores esto:

Las personas controladoras muy pocas veces saben que lo son. Ellos creen que están ayudando a la gente con sus “críticas constructivas” o al hacerse cargo de proyectos porque piensan que “nadie va a hacer las cosas bien”. Ellos no miran sus comportamientos como si fueran síntomas de lo que les está pasando en realidad, donde su propia ansiedad los hace reaccionar de manera negativa.

Los pensamientos irracionales abundan en este mundo en donde cada vez más aumentan los niveles de estrés. Es común que alguien se encuentre diciendo: “Si no consigo este contrato, me van a despedir”, “Si no estoy en la casa antes de las 6 pm, soy un mal padre”,  “Si no consigo ese aumento, soy muy malo en mi trabajo”, etc. Probablemente nada de lo anterior es cierto. Entonces, en lugar de enfrentar nuestro propio pensamiento irracional y convertirlo en un pensamiento más realista, intentamos controlar la situación, por lo general, tratando de controlar a otras personas.

¿Quieres saber si eres obsesivamente controlador? Aquí hay ocho señales con las que te puedes hacer un auto-diagnóstico:

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1. Crees que tú serías más feliz si alguien cambiara 1 ó 2 cosas acerca de sí mismo, así que intentas “ayudarlo” a modificar ese comportamiento recalcándoselo una y otra vez.

2. Manejas a otros para hacerlos encajar a tus expectativas (que muchas veces son poco realistas). No crees en la imperfección y crees que nadie más debe hacerlo.

3. Juzgas la conducta de los demás y de manera pasiva-agresiva intentas llamar la atención hasta que ellos cumplan con tus expectativas. El silencio es una de las principales formas de controlar.

4. Das una “crítica constructiva” para alcanzar tus propios planes.

5. Cambias quién eres o lo que crees para que las personas te acepten. En vez de simplemente ser tú mismo, intentas llamar la atención de otros por medio de la impresión que se lleven de ti.

6. Muestras los escenarios más negativos para intentar influir en que alguien se aleje de ciertos comportamientos o de ciertas personas.

7. Se te hace difícil enfrentar la ambigüedad y sentirte bien al no saber algo.

8. Intervienes en nombre de otras personas al tratar de explicar sus comportamientos a los demás.

Tú crees que serás más feliz y estarás más satisfecho si puedes cambiar el comportamiento no deseado de otra persona. De esta manera haces que el otro sea el responsable de cómo te sientes, pero el punto es que tú estás a cargo de ti mismo. El camino para mejores relaciones interpersonales siempre empieza contigo. En vez de tratar de controlar a todos los demás, trabaja en convertirte en una mejor versión de ti. Aquí hay algunas ideas para intentarlo:

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1. Sé más vulnerable con la gente.

2. Nunca comprometas el respeto a ti mismo al cambiar tus creencias básicas.

3. Se realista acerca de las expectativas que tienes de los demás.

4. Deja de reaccionar de una forma pasiva-agresiva, intenta ser más directo.

5. Acepta que una gran parte de la vida se forma de incógnitas.

6. Acepta la confrontación, que es a veces realmente la única cosa que puedes hacer.

7. Asume la responsabilidad de tu propia felicidad.

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