9 Increíbles características que poseen los trabajadores que ascienden rápidamente

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¿Qué criterio utilizas al ascender a uno de tus empleados? Para que compares tus criterios o el de tu jefe, a continuación te dejamos el artículo de Jeff Haden:

Una de las preguntas más comunes que se hacen los trabajadores es: “¿Qué puedo hacer para que me asciendan?”. Tiene sentido, ya que usualmente los trabajadores asumen que hay una iniciativa clave, una acción específica, un proyecto importante o un rol crítico que debiesen tomar, y que si lo hacen, les garantizará el ser ascendidos.

Puede que a veces esto sea real, o puede que esta sea la manera en la que tú tomas decisiones a la hora de ascender a alguien.

Dharmesh Shah, co-fundador de HubSpot, lo hace de manera diferente. Él se centra en la actitud del trabajador con una lógica bastante sencilla: La actitud influye en las acciones que se toman. La actitud influye el comportamiento. La actitud es lo que motiva cada uno de nuestros logros y éxitos.

Cuando se toma en cuenta el rendimiento, y por tanto el avanzar, la actitud lo es todo. Para Dharmesh, los trabajadores que tienen muchas posibilidades de ser ascendidos:

1. Son humildes, no arrogantes

La gente arrogante cree saberlo todo, mientras que los humildes están aprendiendo constantemente. Las personas humildes hacen preguntas y piden ayuda. Además, comparten el crédito de forma automática, porque saben de manera instintiva que todos sus esfuerzos, sin importar que parezca que lo hayan hecho solos, son en realidad un trabajo del equipo.

Las personas humildes están dispuestas a aceptar cualquier trabajo, sin importar lo menor que parezca, porque se dan cuenta que no existe ningún empleo que esté por debajo de ellos, y a través de este proceso prueban que no hay nada que les quede demasiado grande.

Finalmente, el éxito no se limita a que tan alto puedas estirarte, sino a que tan bajo estás dispuesto a agacharte.


2. Son servidores de los demás, no de ellos mismos

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Las personas nunca logran cosas buenas solas. Esa es la razón por la que los buenos compañeros hacen que todos a su alrededor sean mejores.

Por ejemplo, imagina un jugador de basquetbol que no piensa en sí mismo: Hace que su equipo sea mejor dando buenos pases, posicionándose entre los oponentes y los otros compañeros, bloqueando a los oponentes, defendiendo, etc. Todas estas son cosas que no se ven de forma explícita en las estadísticas, pero sin duda ayudan a que el equipo sea mejor.

Los grandes líderes se centran en entregar las herramientas, el entrenamiento y la cultura corporativa indicada para ayudarles a sus empleados a hacer de mejor forma su trabajo y a llegar a sus metas.

Las buenas compañías se preocupan de sus clientes primero, ya que saben que de esta forma estarán preocupándose de los intereses de su negocio.

El trabajador que lo hace todo bien por sí mismo y no por sus compañeros, terminará totalmente solo. El trabajador que trabaja por su equipo puede no recibir toda la atención, pero la persona indicada se dará cuenta de esto y lo notará.


3. Son optimistas y no pesimistas

Los optimistas le dan energía a una situación, a una reunión o a un negocio. Los pesimistas le quitan esta energía. Los optimistas intentas más cosas y toman más riesgos (inteligentes) simplemente porque se concentran en todo lo que podría salir bien. Los pesimistas nunca comienzan nada porque están muy ocupados pensando en lo que podría salir mal.

Los optimistas no sienten que deban esperar para ser ascendidos o aceptados o seleccionados o ‘descubiertos,’ simplemente sienten que pueden lograr lo que quieran si trabajan duro.

¿Lo mejor de todo? El optimismo es contagioso.


4. Piensan en hacer, no sólo en planear

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Planear es, sin duda, importante; pero hay demasiados estantes llenos de estrategias que nunca se implementaron.

Los mejores trabajadores desarrollan una idea, crean una estrategia y establecen un plan operacional básico. Luego lo llevan a cabo, lo adaptan, lo ejecutan, lo revisan, lo ejecutan, lo mejoran y hacen que cosas increíbles sucedan basándose en la práctica y no en la teoría.

El éxito comienza con una estrategia pero termina con la ejecución.

Los trabajadores que avanzan en su carrera son buenos planeando, pero son increíbles a la hora de ejecutar.


5. Piensan en el futuro y no en un solo día

El liderazgo real no es algo que se acabe enseguida. Ellos son capaces de inspirar, motivar y hacer que la gente se sienta mejor consigo misma, incluso si creen que no tienen ningún derecho a hacerlo. Los líderes reales son ese tipo de persona a la que sigues no porque tengas que hacerlo, sino porque quieres.

Hay personas que seguirán a este tipo de líderes a cualquier parte. Y los seguirán por siempre porque tiene la capacidad de hacerte sentir que no vas detrás de ellos sino que vas con ellos.

Generar ese nivel de respecto, ese grado de confianza y ese tipo de conexión toma tiempo. Los buenos trabajadores no sólo consideran el corto plazo: el largo plazo también es importante para ellos y ajustan sus acciones a esta visión.

En poco tiempo estarán en posiciones donde puedan influenciar el éxito a largo plazo de su equipo, su departamento y su compañía.


6. Son proactivos, no pasivos

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Los mejores trabajadores son proactivos innatos. Se ofrecen para realizar tareas extras y toman responsabilidades que van más allá de su trabajo. Se ofrecen para entrenar a los nuevos trabajadores y ofrecen ayudar a quien lo necesite, incluso si es una de esas personas que no ayudan a los demás.

¿Por qué es tan importante esto? Ofrecerse o ser voluntario demuestra una actitud de liderazgo. La gente proactiva no espera que le digan lo que tiene que hacer, ya lo están haciendo.

Los trabajadores exitosos se ganan su ascenso trabajando duro, de la misma forma que los negocios exitosos generan mayores ingresos entregando cosas de un mejor valor, y de la misma forma que un emprendedor exitoso gana más trabajando duro mucho antes de que las ganancias se hagan una realidad.

Los trabajadores pasivos esperan que les pidan algo. Esperan ser recompensados antes de hacer algo más.

Los proactivos simplemente lo hacen, y en poco tiempo sus carreras florecen.


7. Están conscientes de sí mismos pero no son egoístas

Las personas conscientes de sí mismas se conocen, y esta consciencia les ayuda a comprender a quienes los rodean. Este tipo de personas son más empáticas. Aceptan con mayor facilidad las debilidades y los fracasos de otros porque saben cómo se siente.

Pueden liderar con empatía, compasión y amabilidad porque saben lo que se siente ser tratado con apatía, menosprecio y desdén. Hacen todo lo que pueden para ayudar a otros a llegar a sus metas porque saben cómo se siente “casi” lograrlo.

Las personas conscientes de sí mismas ayudan al equipo, la organización y al cliente y no sólo a sí mismas.

Toda organización necesita de este tipo de personas en roles claves (¿Cuál es un rol clave? Todos lo son).


8. Son adaptables, no rígidos

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En las compañías con altas tasas de crecimiento las cosas siempre están cambiando. Las personas poco flexibles tienden a sentirse incómodas con tanto cambio e intentan ralentizar las cosas, de forma consciente o incluso inconsciente.

Las buenas prácticas son importantes. La metodología es importante. Las pautas, procedimientos, políticas… todo ayuda a manejar un negocio de mejor manera.

Sin embargo, todos pueden seguir pautas y procedimientos. Los buenos trabajadores están dispuestos, incluso ansiosos, a cambiar. Responden a toda nueva circunstancia y a todo nuevo desafío con emoción, no con duda. Los trabajadores que están dispuestos a adaptarse y a ajustarse tienden a avanzar con mayor rapidez porque es lo que toda compañía, especialmente las con altas tasas de crecimiento, necesitan desesperadamente.

De otra forma, el crecimiento será algo del pasado y no del futuro.


9. Son profesores, no controladores

A las mejores personas les gusta enseñar: No guardan el conocimiento, lo esparcen y comparten lo que saben.

El trabajo de alguien que controla es asegurarse que todos lleguen, mientras que el trabajo de un profesor es asegurarse de que todos aprendan.

Además, estos controladores suelen dar “consejos” como “haz esto” y “no hagas esto” o “anda a este lugar” y “no vayas a este otro”.

Un profesor entrega conocimiento. Ayuda a los demás a ganar experiencia, sabiduría y visión. Un profesor es feliz de entregar herramientas que otros puedan usar.

A lo largo de este proceso, el profesor logra generar grupos. Y aún más importante, logra avanzar en su camino, ya que es inmensamente valorado por su capacidad de generar estos valiosos grupos.

Visto en INC.

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