9 simples cosas que hacen todos los grandes oradores

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Algunas personas disfrutan aprendiendo de sus errores. Otros prefieren aprender averiguando qué hacer en vez de qué no hacer.

Jeff Haden de INC recurrió a Boris Veldhuijzen van Zanten, emprendedor en serie y fundador de TwitterCounter y The Next Web para averiguar qué deberías hacer siempre durante tus presentaciones:

1. Reafirma quién eres

En la mayoría de las conferencias alguien hará una introducción sobre ti, lo que debería generar que la audiencia esté ansiosa por escuchar tu historia.

Pero a pesar de que la audiencia ya sabe algo, tiene sentido que compartas otras cosas sobre tu vida. No sobrecargues a todos con información, sino comparte una o dos frases explicando por qué importa de dónde vienes y qué te hace la persona perfecta para compartir lo que vas a decir.

Ofrecer tal contexto hace que sea más fácil para las personas digerir lo que estás diciendo, y eso es muchas veces pasado por alto por los oradores.


2. Entrega tus datos

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 Muchas presentaciones terminan con una diapositiva que contiene el nombre, URL, twitter y correo electrónico del orador.

Esa diapositiva usualmente se muestra por tres milisegundos antes de que apaguen el proyector. La información se desvanece antes de que tu audiencia pueda tomar un lápiz o abrir su laptop.

Entrega tu información de contacto en la pantalla de bienvenida y no la cambies tan rápido. (Algunos comparten su nombre y correo electrónico al pie de página de cada diapositiva, pero eso quizás es una exageración). “Generalmente empiezo y termino mi presentación con la información de mi Twitter, e invito a que me contacten de esa manera”, afirma Boris Veldhuijzen van Zanten.

Tip extra: Cuando estás en la audiencia y sientes que una presentación está acabando, prepara tu teléfono móvil y toma una foto de la última diapositiva. Puedes escribir la información después.


3. Comparte historias reales

 Las personas aman las historias. Las mejores presentaciones que he visto no parecían presentaciones: eran historias de personas con increíbles experiencias. Cuando quieres explicar algo a una audiencia, ve si puedes traducirlo en una historia, una anécdota o incluso en una broma. (Si necesitas entregar datos o información, dilo en una historia). Si la historia que estás diciendo es algo que te pasó a ti, mejor todavía. Si la historia es divertida, ¡mucho mejor!


4. Divierte tanto como informas

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Algo que muchos olvidan es que el trabajo del orador, al menos en parte, es entretener a los miembros de su audiencia. Ellos están en un receso de otra cosa. Cerraron sus laptops y están enfocados en ti. ¿Por qué no premiarlos con algo interesante o divertido? No es necesario que tu conferencia sea completamente sobre el tema. No hay problema en empezar con algo un poco fuera de lugar mientras sea entretenido.

Nunca olvides que las personas escucharán con más atención lo que tiene que decir si es que están pasando un buen rato.


5. Perfecciona la distribución del tiempo

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Cuando estás hablando, estás tomando prestado el tiempo de tu audiencia. Ellos están invirtiendo en ti, respeta esa inversión y no abuses de su confianza. Si tienes 30 minutos, siéntete libre de usar solo 25 minutos. Tu objetivo principal es entretener, informar y hacer que valga la pena el préstamo que te ha dado tu audiencia. Tu objetivo no es usar todos los minutos disponibles.

Antes me preocupaba mucho el tiempo que tenía para hablar. Me aterrorizaba pensar que me iba a quedar sin cosas que decir. Ahora mi única preocupación es dar una gran presentación. Si eso significa terminar un espacio de 30 minutos después de 15, está bien. Siempre puedes dedicar ese tiempo a responder preguntas. Las mejores presentaciones son las que producen más preguntas.

Y así tu audiencia sentirá que la inversión que hicieron en ti fue respetada.


6. Entrega algo que se puedan llevar a casa

Siempre intento pensar en algo específico que puedo entregar, en palabras no en estilo, para que mi audiencia lo aplique al momento que vuelvan al trabajo. Aprendí esto gracias a un orador en uno de nuestros eventos, quien estaba contando una historia muy inspiradora, pero luego se interrumpió a sí mismo y dijo algo como: “Pero pueden fácilmente aplicar esto mañana si hacen lo siguiente…”

Se sintió un suspiro de alivio en toda la sala mientras las personas abrían sus cuadernos. La inspiración es genial y productiva, pero realmente ayuda si tienes algo tangible que ofrecer a tu audiencia que puedan aplicar de forma inmediata.


7. Eres libre para repetir

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Puedes repetir las ideas, pero por favor no leas.

 Es natural asumir que todos en la audiencia están escuchando todo lo que dices. Pese a que en realidad, las personas escuchan 30% de lo que dices, y eso lo están constantemente traduciendo para que calce en sus propias perspectivas y agendas. Además, las cosas que piensas que son lógicas e incluso evidentes puede que no tengan sentido a primera vista para todos en tu audiencia.

Es por eso que no es malo repetir lo que dices un par de veces. Si quieres explicar cierto principio, primero explícalo. Luego da dos ejemplos de cómo funciona ese principio. Después, al final de tu presentación, vuelve a decir los diferentes principios que expusiste y brevemente destaca cada uno.

Por lo que, al final de la presentación habrás explicado tu principio cuatro veces, y eso puede que sea la cantidad suficiente.


8. Ayuda a tu audiencia a recordar al menos una cosa

Es muy fácil sobrecargar a la audiencia con información. Piensas, “Oh, tengo 30 minutos… Tengo que llenar esos 30 minutos.” Pero la mayoría de la gente no puede absorber mucha información, además probablemente seas uno de los varios oradores que escucharán ese día.

Piénsalo de esta forma: Si el 10% de las personas en tu audiencia realmente escuchan tu historia y recuerdan uno o dos puntos clave que pueden incorporar en sus vidas, entonces hiciste un muy buen trabajo. Enfócate en entregar algo que las personas puedan recordar y que impactará sus vidas. Para hacer eso, por supuesto, tu historia debe ser simple y clara.

Y eso es algo bueno.


9. Forma una conexión con tu audiencia, en serio

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No importa qué tan grande es tu audiencia, tu objetivo es hacer que todos sientan que estás hablando personalmente con cada uno de ellos. 

Además del contenido de tu historia, hay algunos simples trucos que puedes realizar. Cuando llaman mi nombre, me pongo de pie y miro a la audiencia, no por un segundo pero por la mayor cantidad de tiempo que pueda. Intento hacer contacto visual con varias personas, mirando a la mayor cantidad que puedo a los ojos e incluso sonriendo y saludando a algunos.

Esto tiene buenos resultados por un par de razones. En un salón grande, la audiencia no verá a quién o a qué estás mirando. Si miras a la persona en medio de un grupo de 50, todos ellos tendrán la impresión que los estás mirando individualmente. Al mirar la audiencia lentamente y sonreír a algunos, muchos tendrán la impresión de que los estás mirando fijamente.

Además es un buen recordatorio, para ti, que puede que estés hablando a una audiencia, pero en realidad estás hablando a individuos. Continúa haciendo esto mientras estés hablando, no sólo te ayudará a evaluar a tu audiencia sino también a mantener la conexión.

En resumen:

Se personal, habla desde tu experiencia, eres libre para entretener tanto como para informar, se práctico, conéctate con tu audiencia y nunca olvides que más corto es mucho mejor que muy largo.

Tu objetivo principal es contar una historia para inspirar a tu audiencia y para que sea compartida con otros.

Original. 

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