Así es como convertí una respuesta negativa al postular a un trabajo en otra oferta laboral

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Esta es la historia de Sara McCord, quien probablemente igual que tú, tuvo una genial entrevista de trabajo en la que pensó que por fin conseguiría ese codiciado puesto. Puedes imaginarte cómo terminó la historia, porque al final no lo logró… No hasta que decidió tomar un camino diferente y convertir su rechazo en un éxito digno de compartir. Sigue estos pasos para transformar una respuesta negativa en una valiosa oportunidad. Quizás incluso mejor que a la que estabas postulando en un principio.

Cuando alguien ha dirigido un programa de becas, sabe lo que significa conocer a un postulante y pensar que es genial, pero que no tiene tanta experiencia o habilidades como la otra persona a la que entrevistó. Se pueden hacer un montón de cosas para ayudar a estos candidatos: indicarles otros recursos, o si realmente impresionaba, presentarlos al director de otro programa o alguien de Servicios Profesionales.

Al parecer, esto también puede suceder en el mundo real.

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Muchos dirían que si vas a la entrevista y no te dan el trabajo, ahí se termina todo. Pero piénsalo: Si has llegado hasta las rondas finales de un proceso de entrevista, claramente has impresionado al jefe. Y habiendo pasado varias horas discutiendo tus experiencias laborales, habilidades y metas; has logrado construir una relación, que aunque sea nueva, sigue siendo una conexión laboral. Entonces, ¿Por qué no usar a esta persona como una herramienta en tu búsqueda de trabajo?

No hace mucho, hice exactamente eso. Luego de un increíble proceso de entrevista (pero no tan increíble, porque no logré quedarme con el trabajo), me contacté con mi entrevistador para ver la posibilidad de que me conectara con otras personas. Funcionó de maravilla.

Sigue leyendo mi historia y pon atención a los pasos que debes tomar si quieres probar este método.

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1. Haz que tu proceso de entrevista sea genial

Cada etapa del proceso de contratación es una oportunidad para generar una buena impresión. Para comenzar, salí de mi zona de confort y escribí una carta de presentación más creativa de lo que usualmente escribía. Quería que me notaran, y así fue.

Mi carta y mi curriculum llegaron directamente a las manos del director ejecutivo de la compañía. Me contactó para comentarme que le gustaría ofrecerme un puesto diferente: diseñar y liderar el programa para el que originalmente había postulado como escritora.

Tomé muchas notas durante nuestra entrevista a través del teléfono, luego de la cual se me pidió enviar una propuesta de cómo manejaría esta nueva iniciativa. Algunas semanas antes, ya me habían pedido lo mismo y el resultado no había sido bueno: Se me había pedido diseñar soluciones para arreglar parte de un programa, todo esto como una prueba para el proceso de contratación. Sin embargo, la persona que me había entrevistado sólo tomó mis ideas y luego cortó todo tipo de comunicación conmigo. Esta vez, la petición se sentía mucho más legítima y decidí que valía la pena arriesgarme. Lo formulé de manera que yo misma fuera la pieza central para hacer funcionar la propuesta, pero al mismo tiempo, añadí bastante información que indicara la forma en la que pensaba las cosas para que pudiera ver que podría comenzar el proyecto llena de energía y hacer algo especial.

Envié la propuesta, llegué a la ronda final, pero no conseguí el trabajo. Podría haber terminado ahí, pero no fue así.

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2. Busca refuerzos positivos

Esto es lo que me hizo pensar: Siempre escuchas que tu red de contactos es una pieza clave a la hora de buscar trabajo, porque tu red se compone de personas que creen en ti. Entonces, ¿Qué pasa cuando convences a alguien, haces que esa persona crea en ti, pero no estás postulando al trabajo indicado en el momento indicado? ¿Qué pasa cuando creen que tienes talento pero que no podrías hacer cierto trabajo tan bien como tal o tal persona?

Durante el proceso de contratación, esta persona logró conocerme mejor que muchos. Comprendía mi pensamiento crítico, mis habilidades a la hora de escribir y tratar con el público y lo estricta que era con las fechas de entrega.

Sabía que este director ejecutivo creía en mí, porque él mismo me lo dijo. Me dijo que le encantaba mi carta de presentación porque demostraba pasión. Cuando envié mi propuesta, me felicitó por haber sido la primera postulante en enviarla (a pesar de haber sido la última en ser entrevistada y por lo tanto, haber sido la candidata con menos tiempo). Cuando revisó la propuesta, comentó que tenía grandes ideas. Incluso cuando me informó que el trabajo no sería mío, se dio el tiempo de explicarme que no tenía dudas de mis habilidades, pero que era difícil competir con una compañía que ya había armado su propio equipo. Incluso finalizó el correo donde me daba esta información deseándome lo mejor y diciendo “Espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar.”

Por lo tanto, sabía que era un fan de mi candidatura.

Para ser claros, si sigues en contacto con alguien que no te ha hecho saber que cree en ti, lo único que estás haciendo es gastar tu tiempo y el de ellos, y puedes pasar muy rápidamente a ser una molestia. Sería extraño intentar contactarte con un entrevistador como si fuera alguien con quien tienes confianza si nunca se estableció una relación más allá de decidir una hora y una fecha para la entrevista.

Sin embargo, si lograste hacer esta conexión, No dudes en seguir adelante.

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3. Haz un seguimiento

Acababa de recibir un correo que me indicaba que lo había hecho excelente, pero que no había conseguido obtener el trabajo. Tenía tres opciones: Podía no responder, podía escribir “Gracias por comunicármelo,” y dejarlo ahí o podía preguntar si es que estaba al tanto de algún otro puesto disponible. Parte de lo que me inspiró a tomar la última opción es que originalmente había postulado para un trabajo de menor rango.

Esto es lo que escribí:

Gracias por su correo y sus amables palabras. Disfruté mucho poder aprender más sobre [la compañía] y si es que existiese una oportunidad relacionada a la escritura o edición en el futuro (incluyendo trabajos de medio tiempo o freelance), no dude en contactarme.

Era algo corto. Era proporcional a la relación que teníamos. Y lo mejor de todo es que funcionó.

Cuatro minutos más tarde, me respondió el correo diciéndome que estaría más que feliz de presentarme a otra compañía que había contratado. De la nada, el co-fundador de dicha compañía me envío un correo diciéndome que había sido recomendada por mi nuevo contacto. Me pidió que le enviará una muestra de algún artículo que hubiese escrito y que le encantaría que me uniera a su equipo.

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Básicamente, el director ejecutivo había hecho todo el trabajo por mí. Avaló mis habilidades y conocimientos y terminé consiguiendo el trabajo para el cual me había recomendado.

Incluso mejor: este trabajo me dio la oportunidad de iniciarme en este sector y me abrió la puerta para recibir trabajo adicional de escritura y edición, algo que planeo contarle cuando nos juntemos a tomar un café esta semana.

La moraleja de la historia es que todo sirve como una oportunidad para ampliar tus redes y toda entrevista de trabajo puede llevarte a conseguir uno, incluso si no es el trabajo al que habías postulado originalmente. Así que da lo mejor de ti y si conoces a alguien, no dudes en pedir ayuda.

Y Sin importar lo que pase, siempre da las gracias.

Visto en Mashable.

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