Exito vs. felicidad: No te engañes pensando que son lo mismo

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Ahora entiendo que el éxito no se puede medir por dinero o fama. 

Este artículo fue escrito originalmente por Sarah Vermunt, la fundadora de Careergasm.com

Toma un minuto para pensar qué tan “exitoso” eres. Ahora piensa en los criterios que usaste para evaluarte a ti mismo. Algunas personas pueden mirar a su cuenta bancaria. Otros, a varios diplomas que han coleccionado. Muchos mirarían a sus relaciones; con su pareja, sus hijos, sus amigos. Algunos hasta pueden abrir sus armarios y observar su colección de zapatos, bolsos y relojes de diseñador.

¿Me considero a mí misma “exitosa”? Lo hago. He creado un negocio bastante increíble; soy muy respetada en mi campo laboral; y tengo múltiples diplomas. Amo mi hogar, y mis relaciones son fuertes. Pero por otro lado, no soy dueña de mi casa. Vendí mi apartamento cuando me divorcié. Estoy con sobrepeso, lo que no pinta exactamente una imagen de éxito, especialmente para una mujer. Oh, y renuncié a mi doctorado habiendo avanzado ya 93 páginas de mi tesis.

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Para algunas personas, puede que no parezca un rotundo éxito, pero… ¿A qué nos referimos con “éxito”, de todas formas?

Mi amigo y colega Ryan Coelho dice que la palabra “éxito” es como la palabra “Dios”. Si preguntas a 100 personas qué significa, cada uno de ellos tendrá una respuesta diferente. Él está en lo correcto. En cierto nivel, comprendemos que el éxito real se trata de felicidad, lo sabemos. No somos frívolos y superficiales. Y sin embargo…

Y sin embargo, la mayoría de nosotros (hasta aquellos de nosotros que ayudamos a otras personas a estar felices) fácilmente confundimos éxito con felicidad, al menos hasta que nos despertamos.

Busca la palabra “éxito” y encontrarás una definición parecida a, “la consecución de riquezas, una posición, honores o similares”, y sinónimos parecidos a “logro”, “prosperidad” y “fama”. No tengo nada en contra de la palabra éxito o de su definición tradicional. Es sólo una palabra, después de todo. Pero llamémosla por lo que es. Es un referente de desempeño y logros, una vara de medir.

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Métricas tangibles son importantes y tienen su lugar, particularmente en el mundo de los negocios. Pero si estás buscando realización personal, es poco probable que las medidas tradicionales de éxito te ayuden a llegar allí.

Como sociedad, hemos creído que el éxito, cosas y estatus, es el Camino de Ladrillos Amarillos. Si lo seguimos, ciertamente llegaremos a la Ciudad Esmeralda. Aún cuando no haya nada inherentemente malo en querer cosas, estatus, riquezas o fama, es un error el asumir que allanan el camino hacia la felicidad y la plenitud.

La palabra “éxito” es mencionada tan frecuentemente en contextos tan variados que hemos olvidado lo que realmente significa. Es vago, todo lo abarca. El éxito cuelga delante de nuestros ojos las cosas que pensamos que nos harán felices, estatus y cosas.

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Pero no queremos realmente todo eso. Lo que queremos es la forma que creemos que esas cosas y ese estatus nos hará sentir. Gran diferencia. El éxito, una vez que lo descompones, parece tratar sobre lo que pensamos que nos hará felices. Es un señuelo, brillante y seductor, pero hay un anzuelo: Puedes hacer todo correctamente en la persecución de éxito tradicional, pero la felicidad y realización personal no están garantizadas.

Es por eso que a la altura de mi “éxito”, yo era bastante miserable. No estoy diciendo que haya una relación inversa entre éxito y felicidad; sólo que no hay necesariamente una relación positiva. Son dos cosas diferentes. Una popular fórmula para el éxito y la felicidad que tiene garantizado su fracaso es la siguiente: Cuando yo tenga, inserta una medida de éxito aquí, seré feliz. Pero fracasará porque una no necesariamente conduce a la otra.

Como tú personalmente defines éxito y como tú personalmente defines felicidad depende totalmente de ti. Pero reconoce la diferencia.

Deseándote felicidad, y éxito.

Visto en Entrepreneur

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