La ciencia de fijarse metas ¡Y cumplirlas!

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Es ese momento del año cuando el optimismo vuelve a nosotros y pensamos que nuestras resoluciones de Año Nuevo realmente funcionarán esta vez, pero la historia nos enseña que en realidad no llegan más lejos del Día de San Valentín. Para ayudarte a lograr esto, te dejamos a continuación el artículo de Nadia Goodman:

Hay una ciencia sobre el fijarse metas. El problema es que a menudo es información privilegiada o se vuelve difícil de alcanzar debido a datos erróneos. Nos contactamos con Kelly McGonigal (TED Talk: Cómo hacer que el estrés sea tu amigo), psicóloga de la Universidad de Stanford, y le preguntamos sobre la mejor manera de fijar y cumplir una meta, científicamente hablando. Abajo, ella comparte cuatro datos respaldados por investigaciones que te ayudaran a crear y llevar a cabo metas de forma exitosa:

1. Elige una meta que importe, no sólo algo fácil de lograr

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Nuestros cerebros están programados para amar las recompensas, así que a menudo nos fijamos metas simples para tener logros seguros ¿Fuiste al gimnasio hoy? Lo tachas de tu lista ¿Escribiste en tu agenda? Lo tachas también. “Se siente muy bien el fijarse una meta. A menudo las personas lo hacen sólo por el arranque de optimismo que sienten cuando juran hacer un cambio”, dijo McGonigal. Pero si esas son nuestras únicas resoluciones de Año Nuevo, no sorprende que las abandonemos tan rápidamente.

Una meta significativa, una que realmente te inspira a cambiar, requerirá ir más allá. “Date el permiso y el tiempo para pensar sobre qué es lo que quieres vivir en tu vida o sobre qué es lo que se pone entremedio”, declaró McGonigal. Piensa sobre lo que quieres el próximo año y luego pregúntate a ti mismo por qué lo quieres, tres veces seguidas. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar, pregúntate porque quieres hacerlo. Entonces, si quieres dejarlo por tu salud, pregúntate a ti mismo sí quieres tener una buena salud. Si tu respuesta es vivir lo suficiente para conocer a tus nietos, pregúntate a ti mismo por qué quieres conocer a tus nietos. “Llegarás a algo que simplemente se siente obviamente importante para ti”, aseguró McGonigal. Te llevará al centro de por qué es importante esa meta, y esa motivación puede mantenerte encaminado mientras trabajas para alcanzarla.


2. Concéntrate en el proceso, no en el resultado

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Cuando fijamos metas, es fácil pensar en ese mágico final que tendremos cuando alcancemos esa meta y todo sea mejor. Pero no podemos controlar los resultados y ciertamente no podemos hacer que existan sólo porque lo queremos (a pesar de que este escritor lo ha intentado, muchas veces). Tenemos que encaminarnos hacia ellas, un centímetro a la vez, una decisión a la vez.

“A menudo las personas se pierden pensando que deben cambiar todo de una vez. Pero las pequeñas modificaciones pueden preparar el camino para cambios más grandes“, afirmó McGonigal. Pregúntate a ti mismo cuál es la cosa más pequeña que puedes hacer hoy y que te ayudará a alcanzar tu objetivo. Por ejemplo, si eres tímido y quieres ser más extrovertido, puede ser el aceptar la invitación de alguien a almorzar o saludar a alguien en el pasillo a quien usualmente no saludas. Desde ahí, solo sigue las migas de pan. Una pequeña decisión tras otra.

“Puedes hacer muchos, muchos cambios pequeños que sean consistentes con tus grandes metas sin tener que entender cómo lograrás finalmente alcanzar tu objetivo”, explicó McGonigal. Si a diario tomas decisiones que sean consistentes con tu meta, y lo haces una y otra vez, eventualmente la alcanzarás, a pesar de que pueda verse completamente diferente a lo que esperabas.


3. Presenta tus metas de una forma positiva

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El cómo describes tus metas hace una gran diferencia. Concéntrate en lo que quieres traer a tu vida, no en lo que quieres evitar. Esto hará que estés más dispuesto a querer alcanzar ese objetivo. “Eso es, básicamente, química cerebral. Cualquier tipo de evasión gatillará los sistemas de inhibición, mientras que las metas positivas gatillarán un enfoque de motivación basada en premios”, contó McGonigal.

Piensa sobre lo que quieres cultivar en tu vida o lo que quieres hacer más seguido. Ese optimismo puede ayudar a motivarte cuando sientas que te estas alejando de tu objetivo. “El decir ‘no quiero seguir siendo gordo’, no te da una motivación positiva para continuar una vez que te has comido una segunda caja de donas”, explicó McGonigal. Sé bueno contigo mismo. Funciona.


4. Prepárate para el fracaso (de buena forma)

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Los momentos de fracaso son inevitables, pero la mayoría de nosotros abandona esa meta completamente cuando se enfrentan a fracasos menores y cuando los retrocesos comienzan a acumularse. Nos rendimos en nuestra meta de tener un mejor estado físico cuando faltamos al gimnasio, o nos olvidamos de perder peso después de una noche de hamburguesas y malteadas. “En ese momento, cuando fracasas, a menudo el primer instinto es olvidar esa meta. Es tan incómodo estar en ese lugar de duda, auto crítica y culpa”, dijo McGonigal.

Tu tarea no es evitar fracasos, sino que prepararte para ellos. Pregúntate a ti mismo las formas en que es posible que fracases. Por ejemplo, si es probable que escojas comidas poco saludables cuando tienes hambre, lleva contigo una merienda sana para inclinarte hacia ellas. Los sicólogos llaman a esto un plan de contingencia “si/cuando”. Es un plan mental para cómo reaccionarás a las cosas que puedan hacerte tropezar.

Cuando desvíos y bloqueos aparezcan en tu camino, recuérdate a ti mismo el por qué tus metas son importantes. Esos simples recordatorios sobre el por qué son importantes pueden mantener tu motivación en alto y ayudarte a seguir en la dirección correcta ¿Quién sabe? Puede que este año llegues más lejos que al Día de San Valentín.

Visto en TED

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