¿Necesitas un plan B? Cómo elaborar uno que funcione

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Las cosas cambian.

Suena como la oración más obvia del mundo, pero te sorprendería cuán a menudo tus pares (y quizás incluso tú) lo olvidan.

Lo que esto significa es que sin importar cuán duro hayas trabajado en tu estrategia, si claramente no está funcionando, necesitas adaptarte.

Debes estar dispuesto a alterar tu enfoque.

El compromiso con tu objetivo global no cambia. Pero puede que cambie el cómo llegar ahí (y también puede cambiar lo que terminas haciendo para ganarte la vida).

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Aquí hay un ejemplo de lo que estamos hablando. Una mujer de cuarenta y tantos, quién ha pasado todo su tiempo trabajando en un departamento de relaciones públicas corporativas, decide que finalmente es momento de comenzar su propia firma de comunicaciones.

El enfoque tradicional sería el hacer un plan de negocios para una firma independiente de relaciones públicas corporativas, reunir inversionistas, encontrar un espacio de oficina, y abrir la puertas desde el día uno a una deuda de unos cientos de miles de dólares.

Guau.

Los mejores empresarios toman un camino distinto. Tienen una idea. (“Quiero comenzar mi propio negocio de comunicaciones”) y se encaminan –no renunciando a su trabajo sino que trabajando después de su horario de oficina y en los fines de semana para ver si esas personas que cree que se convertirán en sus clientes realmente lo harán.

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Luego de haber dado este pequeño paso –las llamadas realmente no le han costado nada más que un poco de tiempo y algunos minutos de su plan de teléfono móvil– juzgan la reacción del mercado. (“Cielos. Parece que nadie está demasiado emocionado sobre otra firma de relaciones públicas corporativa. Pero todos me dicen lo que les ha gustado de mi trabajo y lo bien que explico lo que deben comunicar a sus empleados sobre lo que están intentado lograr con la estrategia de relaciones públicas. Quizás debería olvidarme de las relaciones públicas, que se trata de comunicación externa, y concentrarme en la comunicación interna.”)

Construyendo desde esa reacción, hacen algunas llamadas más y les preguntan a las personas, “¿Necesitas ayuda con tu comunicación interna?

En otras palabras, los empresarios no se comprometen al plan (comenzar una firma de relaciones púbicas); se comprometen con un objetivo (en este caso, “comenzar un negocio propio de comunicaciones que será agradable y será exitoso.”)

Continúan dando pequeños pasos hacia (el nuevo) objetivo de comenzar una firma de consultoría interna hasta que tienen lo que quieren. O abren la puerta y deciden que no quieren hacerlo (“Sí, probablemente podría ganarme la vida haciendo consultoría interna pero creo que será terriblemente aburrido así que mejor dejaré pasar esta oportunidad”) o que quieren hacer otra cosa.

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Pero en ningún punto arriesgan más de lo que pueden permitirse perder.

Esa es la cosa maravillosa sobre este enfoque. Aquí hay dos otros.

Primero, si fracasarás (querías comenzar una firma de relaciones publicas pero nadie estaba interesado), lo haces de forma rápida y económica.

Segundo, te tocan más turnos frente al bate. Invertir cientos de miles de dólares en comenzar una firma de relaciones públicas del modo tradicional puede alimentarse de muchos de tus recursos, y quién sabe si alguna vez tendrás la oportunidad de intentarlo de nuevo con una segunda idea. Tomar el enfoque que toman los mejores empresarios te permitirá intentar otra idea si la primera no funciona.

A nosotros nos suena como un enfoque mucho mejor.

Visto en Inc.

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