Olvídate de fijarse metas: concéntrate en esto

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Este artículo fue escrito por James Clear, emprendedor experto en comportamiento científico quien escribe para JamesClear.com (*)

Todos tenemos cosas que queremos alcanzar en nuestras vidas – estar en forma, crear una exitosa empresa, tener una familia maravillosa, escribir un “best seller”, ganar un campeonato, entre otras.

Para muchos, ese camino comienza concentrándose en una meta específica, pero a la vez alcanzable. Por lo menos, esta es la manera con la cual yo solía enfocarme en la vida. Yo me proponía objetivos de acuerdo a las clases que tomaba, de acuerdo a los pesos que me gustaría levantar en el gimnasio,  y de acuerdo a los clientes que quería para mi empresa.

Sin embargo, lo que estoy empezando a darme cuenta, es que cuando se trata de conseguir cosas y avanzar en las áreas que son más importantes para uno, hay una manera mucho mejor de hacer las cosas.

Todo se reduce a la diferencia entre los objetivos y los métodos (o procesos).

Déjenme explicarles.

La diferencia en los objetivos y los procesos

¿Cuál es la diferencia entre objetivos y métodos?

  • Si eres un entrenador, tu objetivo es ganar el campeonato. Tu método es lo que hace el equipo durante los entrenamientos en el día a día.
  • Si eres un escritor,  tu objetivo es escribir un libro. Tu método es fijar un programa que debes seguir durante cada semana.
  • Si eres un corredor, tu objetivo es correr una maratón. Tu forma de lograrlo es mediante un programa de entrenamiento para cada mes.
  • Si eres un emprendedor, tu objetivo es crear una empresa que genere millones de dólares. Tu método es tu proceso de ventas y marketing.

Ahora la pregunta que nos interesa:

¿Si ignoro mis metas y solo me concentro en el método, todavía conseguiré resultados?

Por ejemplo, si uno fuese un entrenador de un equipo de basquetbol e ignorase el objetivo de ganar el campeonato y solo se concentrase en lo que hacen los jugadores en el entrenamiento durante cada día. ¿El conseguiría sus objetivos?

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Yo creo que si los lograría.

Como un ejemplo, yo acabo de sumar las palabras de todos los artículos que escribí durante este año. En los últimos 12 meses, he escrito poco más de 115.000 palabras. Un libro típico tiene de 50.000 a 60.000 palabras, por lo que se podría decir que escribí dos libros durante este año.

Todo esto es una grata sorpresa ya que yo nunca me puse objetivos en mi escritura. Nunca medí mi progreso teniendo alguien punto de referencia. Nunca establecí una cantidad de palabras para ninguno de mis artículos. Yo nunca dije “quiero escribir dos libros este año”.

En lo que si me concentre fue en escribir un artículo cada lunes y cada jueves. Y luego de seguir ese programa durante 11 meses, el resultado fue que escribí un total de 115.000 palabras. Al final, disfrute de los mismos (o tal vez mejores) resultados.

1. Los objetivos reducen tu felicidad actual

Cuando uno trabaja en base a un objetivo, esencialmente decimos: “Todavía no soy suficientemente bueno, pero lo seré cuando alcance mi meta”.

El problema con esta mentalidad es que te estas enseñando a ti mismo a guardar tu felicidad y satisfacción hasta que la próxima meta se alcance. “Una vez que alcance mi objetivo, ahí podré ser feliz. Una vez que logre mis objetivos, ahí me convertiré en alguien exitoso”.

Solución: Comprométete con el proceso, no con el objetivo.

Elegir una meta pone una gran carga en tus hombros. ¿Te imaginas si me hubiese puesto como objetivo escribir dos libros en un año? El hecho de escribir una sola oración me estresaría demasiado.

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Pero nos hacemos esto a nosotros mismos todo el tiempo. Ponemos un estrés innecesario en nosotros para perder peso, para tener éxito en una empresa o para escribir un “best seller”. En lugar de hacer eso, podemos mantener las cosas simples y reducir el estrés concentrándonos en el proceso que se lleva a cada durante el día a día, apegándonos a un plan, evitando preocuparnos por metas que cambien nuestras vidas.

Cuando usted se centra en la práctica en lugar del desempeño, se puede disfrutar del momento y mejorar al mismo tiempo.


2. Los objetivos suelen ir en contra de las posibilidades cuando se trata de progresar en el largo plazo

Uno piensa que un objetivo nos tendrá motivados al largo plazo, pero esto no siempre sucede.

Considere un entrenamiento para una media maratón. Muchas personas trabajarían duro para lograrlo, pero una vez terminada la carrera, desistirían de su entrenamiento. Su meta era completar esa media maratón, y una vez que lo logran, esa meta ya no los motiva más. ¿Cuándo todo tu esfuerzo y trabajo se concentra un solo objetivo, que nos queda una vez que logremos llevarlo a cabo?

Esto puede crear un efecto de “yo-yo” donde la gente pasa de trabajar por su objetivo a no trabajar por ninguno. Este tipo de ciclos dificulta crear un progreso al largo plazo.

Solución: libérese de la necesidad de resultados inmediatos.

Estaba en el gimnasio la semana pasada realizando mis últimas series de ejercicios. Cuando realicé la última repetición, sentí una punzada en la pierna. No era doloroso, ni una lesión, solo un signo de fatiga muscular al final de mi rutina. Por un minuto o dos, pensé en realizar mi última serie. Entonces, me recordé a mí mismo que tengo la intención de hacer esto por el resto de mi vida y decidí desistir por el día.

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En una situación, como la mencionada previamente, una mentalidad basada en objetivos me hubiese llevado a terminar mi rutina y alcanzar mi meta. Después de todo, si uno se fija una meta y no la alcanza, se siente que ha fracasado.

Pero con una mentalidad basada en el proceso, no tuve problema en seguir adelante. Pensar de esta manera, no se trata de alcanzar un número, se trata de apegarse a una rutina y no perderse los entrenamientos.

Claramente, yo sé que si no falto a un entrenamiento, en el largo plazo me volveré más fuerte y levantaré mayores pesos. Y es por esto que los procesos son más valorados que los objetivos. Los objetivos contemplan el resultado inmediato. El proceso se trata de lo conseguido al largo plazo. Al final, el proceso gana siempre.


3. Los objetivos sugieren que podemos tomar control sobre cosas que realmente no podemos

Uno no puede predecir el futuro.

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Pero cada vez que nos proponemos una meta, estamos tratando de predecir el futuro. Tratamos de planear dónde llegaremos y cuándo lo lograremos. Tratamos de predecir qué tan rápido progresamos, incluso sin conocer que situaciones pueden surgir a lo largo del camino.

Solución: construir una retroalimentación

Cada viernes, paso 15 minutos llenando una pequeña planilla con los indicadores más importantes para mi negocio. Por ejemplo, en una columna yo calculo la tasa de conversión (el porcentaje de visitantes del sitio web que se unen a mi boletín de noticias gratis cada semana). Rara vez me concentro en este número, pero revisar esta columna cada semana me provee una retroalimentación que me indica si estoy haciendo las cosas bien o mal. Cuando esta cifra baja, yo sé que tengo que agregar cosas de calidad a mi sitio web.

El feedback es importante para crear un buen proceso porque nos permite realizar un seguimiento de las diferentes partes sin sentir la presión de tener que predecir lo que va a suceder en conjunto. Olvídate de predecir el futuro y construye un sistema que pueda indicar cuándo es necesario hacer ajustes.

Enamórate de los procesos

Nada de lo dicho en este artículo tiene la intención de mostrar que los objetivos son inútiles. Sin embargo, yo me di cuenta que los objetivos son buenos para planear mientras que el proceso en si es el que genera los resultados.

De hecho, voy a declarar oficialmente al año 2014 como “El año de la pereza” con el fin de que la gente se vea obligada a actuar más metódicamente, para así, lograr un progreso consistente en lugar de seguir metas atractivas por semanas y luego desistir.

Las metas pueden proporcionar orientación e incluso te empujen hacia adelante en el corto plazo, pero con el tiempo un sistema bien diseñado siempre va a ganar. Tener un sistema es lo que importa. Compromiso con el proceso es lo que hace la diferencia.

(*) El artículo original fue publicado en Entrepreneur

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