Olvídate de los nervios, esta guía te convertirá en el mejor orador

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Nada te hará subir más tranquilo que dominar tu tema.

Quedan pocos minutos para que sea tu turno. Nunca has hablado frente a tanta gente y tu corazón está acelerado desde el día anterior. Piensas solamente en la fatal posibilidad de quedar en blanco, de no poder sacar la voz, de que todos noten tu nerviosismo. Tus manos transpiran y no sabes si serás capaz siquiera de sujetar el micrófono. La cabeza piensa a tal ritmo que sientes efectos similares a la fiebre y repentinamente todo esto parece un suplicio sin sentido, un sufrimiento innecesario.

Más de alguno ha pasado por esta situación cada vez que debe hablar en público. Es normal sentir este pánico a enfrentar una audiencia y puede sucederle hasta al más corajudo. Como al saltar en bungee, a veces es mejor no pensar en exceso y simplemente dejarse caer, entregarse a la situación. Mientras más lo pienses más importante y real será tu miedo. Aún así, la clave principal es manejar la información, sentirte cómodo con lo que estás hablando, nada te hará subir más tranquilo que dominar tu tema. Piensa que nadie en la sala sabe más que tú, sube al podio y demuestra lo que sabes.

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