¿Qué implica ser una persona empática? ¿Eres uno de ellos?

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¿Te has preguntado alguna vez por qué las personas que son desconocidas para ti o que casi no te conocen abren sus corazones contigo y te comparten sus pensamientos más profundos? ¿Logras tener una conexión instantánea con los animales? ¿No eres capaz de ver violencia, crueldad, o tragedia en la televisión o en las películas porque tu alma no te lo permite? ¿Sientes que ya conoces a una persona o su carácter al momento de conocerla por primera vez? ¿Eres una persona tremendamente espiritual y sientes que el mundo físico y todo lo que él trae consigo es pesado? ¿Te sientes constantemente cansado y tienes malestares físicos que no pueden ser explicados de una manera médica? Si respondiste que sí a alguna de estas preguntas, entonces puede que seas una persona empática o un “empático” o “empática”.

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Los empáticos son personas que son altamente sensibles a la energía y las emociones de las personas, animales, y a veces incluso, a las huellas espirituales que existen alrededor de ellos. Algunos pueden ser incluso sensibles a la energía de las plantas. Este tipo de sensibilidad extrema se puede aplicar tanto a aquello que es conocido para nosotros como para lo desconocido, así como también a las personas que conocemos íntimamente o a las que son desconocidas para nosotros. Vivimos el mundo alrededor nuestro y percibimos lo que las otras personas están sintiendo a través de nuestros sentidos extraordinariamente desarrollados y nuestro elaborado sentido de la intuición. Generalmente, internalizamos los sentimientos de los otros sin estar conscientes de que lo estamos haciendo e interpretamos esos sentimientos como si fueran propios.

Al igual que con otros individuos de mente sana, los empáticos tienen la habilidad de entender la persona con la que están interactuando. Tenemos la capacidad de conectarnos con los sentimientos del otro y entender por lo que está pasando. Lo que diferencia a los empáticos del resto es su nivel de empatía, que es superior al nivel normal, la facilidad con la que se pueden conectar con los sentimientos de los otros, y el rango en el cual podemos hacerlo. Y mientras otros experimentan sentimientos de empatía que se rigen por su interacción con los otros, los empáticos no necesitan de esto. No tenemos la necesidad de regirnos por las sensaciones físicas que nos entreguen la interacción con los otros, como la vista, el oído o el tacto, para entender las emociones y las energías que nos rodean. Podemos sentir e internalizar las emociones de las personas que se encuentren tanto cerca como lejos.

Los lugares con mucha gente, como los centros comerciales, supermercados, estadios o cines, pueden abrumar los sentidos de los empáticos. Pueden llenar a la persona con una serie de emociones incómodas, emociones que se sienten como si fueran propias, extraídas a partir de todas las energías que los rodean. Los ambientes con bajos niveles de energía o ambientes depresivos, como los hogares de ancianos, centros de vida asistida, y los hospitales, pueden generar en el empático sentimientos de depresión, malestares físicos, y fatiga. Las tiendas de segunda mano, de consignación o de antigüedades son lugares que acarrean la energía residual de los dueños anteriores de las cosas que ahí se venden, lo que se puede volver algo bastante agotador para los empáticos. Lo mismo les ocurre con los autos usados o casas de segunda mano. Me encantan las antigüedades pero he tenido que dejar de pasar a visitar este tipo de tiendas porque desgastan la poca energía que tengo. Energía que podría estar siendo agotada por los miles de objetos que ya tengo en mi propia casa. No estoy dispuesto a deshacerme de ellos por lo que tendré que encontrar una manera de poder vivir con ellos.

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Los empáticos están en constante búsqueda de soluciones, respuestas, y conocimiento. Somos grandes pensadores y muy estudiosos. Creemos que existe una solución para cada problema, y nos sentimos incomodos y frustrados si no logramos encontrar esa solución. Los empáticos buscaran la solución sin cesar hasta poder encontrarla. Aquellos que se sienten conectados espiritualmente le pedirán orientación y respuestas a Dios o en universo. Nuestro talento nos permite tocarle el hombro a nuestro ámbito espiritual y conectarnos con sus energías. Generalmente experimentamos sincronicidades, un tipo de fenómeno que ocurre en las vidas de todos nosotros, pero dado que nos sentimos más conectados al mundo supernatural, a diferencia de la mayoría de la gente, tenemos más chances de reconocer estas coincidencias como indicadores de orientación.

Los empáticos tienen un gran interés por la metafísica. Con altas probabilidades de haber tenido una experiencia paranormal, ya sean experiencias cercanas a la muerte, experiencias fuera del cuerpo, habilidades síquicas, o haber establecido algún tipo de conexión con aquellos que ya han pasado a una mejor vida, fácilmente incorporamos esta realidad invisible a nuestra experiencia física sin preguntarnos por qué. Conocemos naturalmente el valor que poseen estas situaciones sin tener que necesitar una explicación racional.

Los empáticos, al tener una habilidad natural para aproximarse a la energía universal y poder curar a los otros, tienden a gravitar en trabajos que estén relacionados con terapias holísticas o trabajo energético. Nuestra sensibilidad nos permite sentir las emociones de los otros, influir en sus cuerpos y mentes, y generar armonía dentro de ellos. Para poder hacer esto, los empáticos deben aprender formas para evitar que las energías de los otros se conviertan en las de ellos. Si no pudieran hacer eso, el equilibrio y la armonía que creamos en los otros generarían desequilibrio y disonancia en nosotros mismos.

Los empáticos son generalmente personas no-violentas y no-agresivas que adoran los ambientes pacificos y armoniosos. La falta de armonía nos hace sentir incomodos. Haremos todo lo que sea necesario para evitarla. Si tenemos que enfrentarnos a turbulencias, haremos el papel del pacificador y trabajaremos para encontrar una solución al problema lo más rápido posible. He hecho el papel de pacificador con mi familia y amigos desde que era un niño.

Somos personas extremadamente sensibles a la violencia, la crueldad, y la tragedia, ya sea real o actuada de manera dramática. Mirar cualquiera de estas cosas en televisión, en el cine, o leyéndo en un libro cualquier cosa que involucre el sufrimiento físico o emocional de otra persona se vuelve casi intolerable. El sufrimiento de personas, niños, o animales se vuelve nuestro propio sufrimiento. Nos sentimos completamente identificados con él y lo sentimos de esa manera. Hay muchas cosas que no puedo ver en la televisión ya que me hacen sentir extremadamente deprimido, pero la primera cosa que se me viene a la mente es el comercial de la cantante Sarah McLachlan para la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad en contra de los Animales (o ASPCA por sus siglas en inglés). Cuando aparece el comercial, rápidamente cambio el canal. De otra manera comienzo a internalizar el sufrimiento de los animales.

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Los empáticos se conectan profundamente con animales de todas las especies. Nos conectamos con sus energías, amamos su pureza, y valoramos profundamente su amor incondicional. Los empáticos generalmente prefieren la compañía de animales por sobre la compañía de los humanos. Frecuentemente tenemos una o más mascotas a nuestro cargo. Muchos empáticos se han vuelto veganos o vegetarianos porque podemos sentir las vibraciones del animal del cual provino la carne que nos comemos. Tenemos una idea clara del miedo y el sufrimiento del animal. No entendemos porque un animal tan hermoso no tiene los mismos derechos que los humanos y que su destino sea la muerte.

Soy un vegetariano que ocasionalmente come pescado y mariscos. No es nunca una experiencia cómoda para mí porque no puedo dejar de pensar que aquel hermoso animal que alguna vez respiró y vivió, fue asesinado e incluso sufrió, y ahora está aquí, en mi plato de comida. No siento que mi derecho de comérmelo se sobreponga al derecho del animal de vivir.

Dado que los empáticos sentimos las cosas de manera tan profunda y tendemos a ser tan afectuosos, generalmente trabajamos como voluntarios que dedican su tiempo libre de manera apasionada a ayudar a animales, niños, a los que están más necesitados, o al medio ambiente. Somos excelentes oyentes que estamos realmente interesados en la felicidad y el bienestar de los otros.

Dada nuestra habilidad natural para saber las cosas sin que nos cuenten, podemos tener una gran ventaja en relación a los otros porque tendemos a conocer el origen de las demás personas. Pero esta habilidad también les hace la tarea muy difícil a los que nos quieran mentir, o quieran ponerse una máscara o esconder sus emociones. Simplemente conocemos los sentimientos y las intenciones de las otras personas, aun si esas personas acaban de llegar a nuestras vidas. También somos muy buenos para leer el lenguaje corporal y darnos cuenta de los pequeños cambios en el discurso de las personas que los demás pasan por alto.

Los empáticos necesitan poder confiar en otros y en ellos mismos. Nos sentimos tremendamente incomodos alrededor de aquellas personas que percibimos que nos están mintiendo, manipulando, o que actúan falsamente. Por la manera en la que nos hacen sentir, no aceptamos ni toleramos ese tipo de comportamiento de parte de nadie, incluidos nosotros mismos. Y aun cuando somos personas generalmente tolerantes, simplemente no podemos tolerar el dramatismo innecesario, un comportamiento egoísta o egocéntrico, en particular el que proviene de los narcisistas. Tampoco podemos tolerar la negatividad de los otros, sobre todo cuando tiene que ver con un juicio de nuestras personas o celos. Esas actitudes absorben nuestra energía inmediatamente.

No podemos mentirnos a nosotros mismos ni tampoco podemos pretender que disfrutamos de cosas que en realidad no nos gustan, ya sea algo que involucre actividades sociales o nuestro trabajo. Nuestro trabajo debe ser importante para nosotros ya que, si no, nos hará sentir mal a un nivel emocional, espiritual y físico. Muchos empáticos trabajan en áreas de trabajo creativas como el arte, la danza, la escritura, o la música. Áreas de trabajo creativas que alimentan sus almas y que son vitales para el bienestar de sus seres internos.

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Tampoco podemos pretender estar felices cuando en realidad no lo estamos, y la infelicidad nos puede sobrepasar en cualquier momento. Debido al bombardeo de energías que nos abruman, ya sean positivas o negativas, los empáticos somos altamente propensos a tener cambios de ánimo. Podemos ser despreocupados y felices y, de un momento a otro, volvernos callados y aislados. Cuando nos sentimos mal, no lo podemos esconder aun cuando queramos. Está dibujado en nuestras caras para que todo el mundo lo pueda ver.

Una de las cosas que nos pone muy infelices es tener restricciones. Los empáticos son espíritus libres que deben tener su libertad para moverse y expresarse. Nos sentimos atrapados por el control, las reglas que son demasiado rígidas o en las que no creemos, y la rutina. Muchas de nuestras experiencias de vida han sido osadas y audaces. Tenemos una gran necesidad de experimentar el pulso real de la vida, ya sea bueno o malo. Y al experimentar estas variadas experiencias de vida obtenemos conocimiento en una vasta variedad de temas. Esto generalmente nos hace parecer sabios frente a los ojos de los otros, aun cuando generalmente no hablemos de nuestros logros a menos que nos pregunten. Nos sentimos más cómodos hablando de los logros y cualidades de los otros.

Los empáticos transmiten un profundo nivel de calidez y compasión que atrae a los demás. Los extraños sienten esa característica en nosotros a un nivel inconsciente y hace que nos cuenten las cosas más privadas de sus vidas. Antes de darse cuenta, ya se han desahogado casi completamente con nosotros. Los animales se conectan rápidamente con nosotros por la misma razón.

Nuestras conexiones humanas más profundas con otras personas son con aquellos que se parecen a nosotros, que nos entienden, y con ellos podemos ser expresivos, abiertos y francos. Podemos formar amistades duraderas con aquellos que no se parecen a nosotros pero siempre echaremos de menos algún elemento de la relación que con ellos no tenemos.

A los empáticos les es difícil concentrarse en cosas que no estimulen sus mentes. Soñamos de día y nos aburrimos o distraemos fácilmente. Cuando no nos sentimos estimulados, nuestras mentes se irán a volar a otras partes, incluso a veces se separarán de la realidad física.

Vivimos nuestras vidas en una dualidad. Los empáticos existen físicamente en el mundo denso y oscuro relleno con negatividad y baja energía llamado Tierra. Sin embargo, mentalmente existen en el mundo luminoso, puro, optimista y de alta carga energética que provee el espíritu. Es difícil para nosotros mantenernos con los pies en la tierra porque entendemos la libertad que nos entrega el mundo alternativo, pero debemos mantenernos con los pies en la tierra para así poder completar nuestras misiones terrenales.

Visto en The Mind Unleashed.

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