La razón por la cual este director ejecutivo dejó su trabajo para seguir su sueño de niñez

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Durante una década, Dave Weiner subió los peldaños de la jerarquía empresarial hasta que finalmente consiguió el puesto de Director Ejecutivo. Sin embargo, había un deseo incesante que no lo dejaba tranquilo.

Durante 9 años Dave Weiner usó la misma bicicleta Schwinn en color rojo para dirigirse a su trabajo en la parte oeste de Manhattan. Simultáneamente, durante ese tiempo subió en la escala corporativa de Cole Systems Associates, una compañía de software. A medida que la empresa crecía también lo hacían sus responsabilidades, y finalmente cuando fue comprada el año 2012, se le recompensó su dedicación con el puesto de CEO de la sucursal norteamericana compuesta por 285 personas.

Esta es exactamente la razón por la que muchas personas se mostraron asombradas este año cuando Weiner decidió renunciar con sólo 34 años. Sin embargo, esto es lo que pasa cuando tienes un sueño de niñez que se niega a morir.

Hoy en día este nuevo empresario es el dueño y CEO de Priority Bicycles, un emprendimiento que fundó pensando en los ciclistas que ven el deporte como algo recreacional. Weiner dejó a un lado su amada Schwinn y diseñó una bicicleta nueva (un modelo que no requiere mantención y que tiene llantas casi impenetrables) esperando que estas características llamaran la atención del ciclista ocasional. Y así fue: Desde su lanzamiento durante el mes de julio, Priority ha ganado más de medio millón de dólares con sus ventas y llamado la atención de algunos de los grandes de la industria del ciclismo.

“Muchas personas pensaban que estaba loco. Algunos me lo dijeron de frente, otros no tenían que decírmelo porque era evidente en la forma en la que me miraban”, afirmó Weiner a INC. Lo que esas personas no sabían era que él se estuvo preparando para este momento durante años.

Plantando la semilla

Red-Schwinn

Hace un par de años, cuando trabajaba como consultor de software, tuvo un momento de inspiración. Un día decidió sentarse y escribir un plan de negocios para una compañía de bicicletas que era sólo un concepto. Mantuvo el proyecto en secreto, ya que sabía lo afortunado que era de tener un trabajo con un buen salario durante un tiempo donde la economía no era buena, así que no tenía intenciones de arruinarlo.

La idea para este negocio se originó cuando era un niño. En ese tiempo, solía vivir en Clayton, San Francisco, y trabajaba como mecánico en dos tiendas diferentes de bicicletas, ajustando los engranajes y arreglando las llantas. Eventualmente, comenzó a amar este trabajo y lo anterior combinado con su amor por el ciclismo lo llevó a la idea de tener su propio negocio algún día.

Era una visión que seguía apareciendo en su cabeza incluso luego de haberse ido a vivir a Manhattan para trabajar en la industria de software. Como alguien que usaba la bicicleta para movilizarse, estaba más que enterado de los temas que a veces incomodan al ciclista ocasional: Cadenas malas o llantas sin aire sin mencionar la facilidad con la cual una bicicleta encadenada puede ser desmantelada por un ladrón. “Las bicicletas han evoluciona bastante en lo que es más profesional, pero no ha habido muchos avances para quienes usamos la bicicleta con otros propósitos más recreacionales”, comentó a HuffPost Weiner.

El punto clave se dio en enero. Estaba cansado por volar por temas laborales durante semanas a California o Europa y estaba harto de perderse momentos importantes en la vida de su hijo de un año, Jake. Fue entonces cuando tomó la decisión de cambiar su trabajo.

Weiner no gastó ningún segundo. De la nada se encontraba desempleado, así que se dirigió a las calles para investigar lo que necesitaba saber para su próxima operación. Recorrió Manhattan sacando fotos de bicicletas que hubiesen sido modificadas de cualquier manera, notando los tipos y costos que estas adiciones pudiesen tener. Finalmente, llegó a la conclusión de que si era capaz de construir estos añadidos en la bicicleta sería ideal para aquellos ciclistas que se preocupaban del precio y sólo buscaban algo que les permitiera movilizarse.


Un diseño innovador

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Para darle un sentido a Priority, inventó un par de ‘clientes’ a quienes veía como compradores típicos de la compañía: El estudiante universitario que va a clases, esa persona que vive en las áreas urbanas y que se dirige a una clase de yoga o al mercado, el oficinista que busca hacer un poco de ejercicio los fines de semana. A menudo, comentó Weiner, estas personas sacan sus bicicletas sólo para darse cuenta que hay algo que está roto. Por lo tanto, su misión se volvió evitar que esto sucediera.

Tal como cualquier ciclista puede contarte, las cuatro partes que más dolores de cabeza causan son los engranajes, los frenos, las ruedas y la cadena. Weiner diseñó sus bicicletas con un engranaje central de tres velocidades que no requiere mover ninguna parte externa de la bicicleta. Los frenos se accionan cuando el ciclista pedalea en sentido contrario y por lo tanto no utilizan cables, mientras que las llantas, que parecen estar hechas más de un plástico duro que de caucho, son casi impenetrables durante un paseo casual. Todo lo anterior minimiza de manera drástica las posibilidades de que la bicicleta deba ser reparada.

Sin embargo, lo más llamativo de Priority es su diseño sin cadena. Existen otras compañías que se decidieron a crear este tipo de bicicletas mucho antes que Weiner empezara a diseñar, pero en general eran modelos caros que eran elaborados para los ciclistas profesionales. Weiner encontró un proveedor dispuesto a trabajar con él en la creación de una versión menos costosa.

La mayoría de los ciclistas que se mueven en la ciudad quitan las uniones, lo cual permite que las ruedas y el asiento puedan ser sacados con facilidad, por otro lado, si esta modificación es realizada luego de comprada la bicicleta, puede llegar a los US$ 50. Weiner decidió añadirle esta característica a todas sus bicicletas durante su manufacturación. También añadió un compartimiento para una botella de agua y un soporte para mantenerla de pie, accesorios que casi todos los ciclistas añaden pero por los cuales los vendedores cobran extra.

Al decidir como lanzar su producto, Weiner habló con otros emprendedores, muchos de los cuales habían tenido éxito usando Kickstarter. Leyó un libro al respecto, intentando comprender que había hecho que sus campañas fueran exitosas: Un video profesional, la capacidad de respuesta y un prototipo para poder mostrarle a las masas.

La campaña de Kickstarter de Priority fue lanzada en julio con una meta de US$ 30 mil. Sin embargo, llegó a la meta sólo horas de haberla lanzado. Al final del período de 30 días, Priority había logrado juntar US$ 556.286. A cada usuario que había donado US$ 350 se le enviaba una bicicleta del primer cargamento.

Weiner atribuye el éxito de Priority al diseño amigable que tienen las bicicletas para el usuario. La campaña de Kickstarter ya se acabó pero él sigue recibiendo órdenes para comprar la bicicleta que vale US$ 399. “Es el sueño de todo emprendedor hecho realidad,” afirmó a HuffPost desde su nueva oficina que está un par de pisos más abajo de su antiguo lugar de trabajo. Su Schwinn roja está guardada en un cuarto lleno de bicicletas con el nuevo modelo de Priority. “Lo que quiero decir, es que uno siempre cree que tiene una buena idea, pero ¿Creen los demás lo mismo?”, declaró.

Si es que los números sirven de algo, la respuesta parece ser afirmativa.

Visto en INC.

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