Las mayores industrias no serían rentables si costearan el capital natural que utilizan

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La mayoría de nosotros entiende el cambio climático ¿Pero cuántos hacemos algo real por detenerlo? Las industrias no son la excepción. A continuación te dejamos el artículo del escritor David Roberts acerca de las externalidades de grandes compañías:

La noción de “externalidades” se ha vuelto familiar en los círculos medioambientales. Se refieren a los costos incurridos por las empresas que no son pagados. Por ejemplo, en los procesos industriales liberan contaminantes a la atmósfera que aumentan los costos en la salud pública, pero finalmente son las personas y no las compañías quienes reciben la cuenta. De esa forma, las empresas privatizan las ganancias y hacen públicos los costos.

Mientras que la noción es increíblemente útil, especialmente para volver las preocupaciones ecológicas en económicas, siempre he tenido mis reservas al respecto. Hoy, a los medioambientalistas les encanta hablar el lenguaje económico, ya que los hace sonar serios, pero me preocupa que envolver esta noción en un término técnico e incruento tiene un efecto narcótico. Me recuerda a la incrementalización: aumenta algunos impuestos aquí, estrecha más una regulación por acá, y el gigante industrial puede seguir engullendo. Sin embargo, si tomamos esta idea en serio, no sólo como un fenómeno de contabilidad pero como una descripción profunda de prácticas humanas actuales, lo que implica es realmente revolucionario.

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Para entender lo que quiero decir, consulten un PDF realizado por la consultora ambientalista Trucost como parte de “La Economía de los Ecosistemas y la Biodiversidad” (TEEB en inglés), apoyado por el programa medioambiental de las Naciones Unidas. TEEB pidió a Trucost que contabilizara el total de “capital natural sin precio” consumido por los mayores sectores industriales a nivel mundial. En este sentido, “capital natural” se refiere a los materiales y servicios ecológicos como agua limpia o la atmósfera estable, y “sin precio” quiere decir que las empresas no pagan para consumirlos.

Es una gran tarea. Realizar lo anterior requiere una metodología específica que considera una serie de suposiciones, pero sirve como un importante letrero indicando el camino a la verdad sobre las externalizaciones.

Así es cómo estos costos se desglosan:

La mayoría de los costos del capital natural sin precio resultan de las emisiones de gases de efecto invernadero (38%), seguido por el uso de agua (25%), uso de tierras (24%), contaminación del aire (7%), contaminación del agua y tierra (5%) y residuos (1%).

¿Entonces cuánto nos cuesta esto? Los resultados más importantes de Trucost son bastante sorprendentes:

Primero, el total de capital natural sin precio consumido por más de 1.000 “regiones-sectores globales de producción y procesamiento primario” (una “región-sector” es una industria en particular en una región en particular, por ejemplo, el cultivo de trigo en Asia del Este), asciende a USD$7,3 billones anuales, lo que corresponde al 13% del PIB global de 2009.

En segundo lugar, el carbón es el enemigo de la raza humana. Trucost recopiló rankings, tanto de los mayores impactos medioambientales como de las industrias con mayor culpabilidad.

En una tabla mostraron los 5 mayores impactos ambientales y las regiones-sectores responsable:

Encontraron que el mayor costo ambiental se debe a los gases de efecto invernadero emitidos por la quema de carbón en China. Y el quinto más grande se debe a los gases de efecto invernadero emitidos por la quema de carbón en América del Norte. También se menciona la pesadilla que es la deforestación en América del Sur.

Otra tabla muestra los 5 mayores sectores industriales de acuerdo al total de daños medioambientales que han causado:

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Y el ganador una vez más es el carbón. Y en este caso el carbón en América del Norte está en el tercer puesto.

El tercer gran resultado de Trucost, es la guinda de la torta. De las 20 regiones-sectores listados según sus impactos ambientales, ninguna sería rentable si asumieran por completo los costos medioambientales. Piensa en eso por un momento: ninguno de los mayores sectores industriales podría pagar toda su carga. Ninguno.

Esto significa un sistema industrial global basado en la prestidigitación. Como explica Paul Hawken, estamos robando el futuro, vendiéndolo en el presente y llamándolo PIB.

Esto tiene que ver con lo que dije en un principio. La noción de “externalidades” es muy técnica, un término muy económico. Si hay algunas consecuencias desafortunadas, simplemente cambia algunos números de la columna A a la columna B.

Pero el informe de la Naciones Unidas deja en claro que lo que sucede es más que algunas omisiones de contabilidad por aquí y otras por allá. Lo que se necesita no es solo mejores habilidades de números, sino que un nuevo sistema industrial mundial, una nueva forma de proveer para el bienestar humano. Una revolución.

Original.

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