Los negocios son algo personal y así deberían ser

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Es muy común que en el mundo laboral te digan que no te ofendas si no te escogieron para algo, por que no es tú culpa, sino que “son sólo negocios”. Sin embargo, éstos siempre son personales (o así deberían ser). Si no me crees, a continuación te dejo el artículo del autor Paul B. Brown explicándote por qué debes crear conexiones con la gente:

“No es algo personal. Son sólo negocios”

Para entender por qué esa frase es la mentira más grande dentro del mundo de los negocios desde la mítica “ya te depositamos” o “tu cheque está listo”, hay que rememorar una escena que ya viste mil veces en las películas o en la televisión: Dos personas han estado trabajando para llegar a un potencial acuerdo. Nuestro héroe necesita desesperadamente que el acuerdo se concrete para salvar el año, evitar la bancarrota, obtener financiamiento para su GRAN IDEA (la que le permita quedarse con la chica). Él cree que ya convenció a la otra persona (quien generalmente es una persona que tiene mucho dinero y/o poder) de que los términos del acuerdo están correctos. Pero en el último minuto, una llamada telefónica, una reunión cara a cara, un fax, un email o un mensaje de texto, le hace saber que: “El acuerdo no va. Cambié de opinion. Recibí una propuesta mejor“.

Sin importar el formato de la comunicación, el mensaje siempre termina de la misma manera: “No es algo personal. Son sólo negocios”.

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Cada vez que vemos esa escena, nos ponemos del lado de la persona a la que le dirigieron la frase. Y es algo que realmente puede ocurrir, ya sea que estés a cargo de una empresa sin fines de lucro o seas el Gerente General con mejor ojo para los negocios del mundo. En la superficie, esto no tiene ningún sentido ¿No debiéramos identificarnos con la persona que sale victoriosa y con el mejor acuerdo?

Obvio, dirías tu. Pero estamos hablando de una película o un programa de televisión. Las personas que producen entretenimiento saben cómo jugar con nuestras emociones. Por lo tanto, no es sorpresa que estemos del lado del más desvalido. Es una herramienta clásica para armar un buen guión. Su utilidad se basa en el hecho de que es increíblemente efectiva.

Pero es gracioso, ya que para la mayoría de nosotros, la vida real es parecida a la que se ve en las películas, al menos en el siguiente aspecto: cuando las personas utilizan la frase del “no es personal, son solo negocios” con nosotros, siempre nos sentimos peor de lo que debiéramos en comparación a cualquier otro parámetro.

¿Por qué? Porque hemos invertido tiempo y probablemente muchos sentimientos en el acuerdo que se ha desplomado. Cuando analizamos la situación en retrospectiva, podemos ver que teníamos la idea de que existía un tipo de relación, una conexión con la persona con la que estábamos negociando. Pensábamos que iba más allá del trabajo en sí. Cuando nos damos cuenta que eso nunca existió, nos sentimos decepcionados e incluso traicionados.

Hay un gran beneficio en pensar diferente

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Cuando me di cuenta que todo se vuelve personal (o que al menos puede llegar a serlo) también entendí que puede ser algo bueno.

Cuando te mantienes distante a todos los involucrados durante una transacción de negocios, o en realidad en una de cualquier tipo, le haces el trabajo más fácil a ellos para que desestimen tus ideas y que te digan que no.

Cuando la relación es personal (no me refiero a que debas ir más allá de preguntarle sinceramente cómo va su trabajo o cómo va todo con sus hijos) serás mejor considerado. No, no te garantiza el éxito o que acepten tu idea, pero casi con seguridad te asegura que escucharán tu propuesta.

Y si te rechazan o el cliente insiste en que hagas algo que preferirías no hacer, habrá menos resentimiento.

Existe otro beneficio más. Hace que tus interacciones sean un poco más agradables. Estoy a favor de eso.

La moraleja: el trabajo es personal, si lo haces correctamente.

Visto en INC.

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