Renunció a su trabajo e inspirado en una guardería realizó una ciudad para niños

KIDZANIA
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Hoy tiene sede en más de 20 países del mundo.

Lo llaman el Walt Disney mexicano pero lo cierto es que él no creó un mundo ni de magia ni de fantasía sino todo lo contrario. Xavier López Ancona ideó un extraño concepto de negocios. Es un parque de diversiones para niños pero uno que no se parece a nada que conocemos.

El parque que Ancona ideó es uno en donde los niños pueden jugar a trabajar, a ser adultos, a experimentar la vida que llevan sus padres. En este parque los niños pueden elegir profesiones y trabajar para ganar dinero y luego gastarlo en los negocios al interior del parque. Es una ciudad a escala en donde los niños son protagonistas.

Un amigo se inspiró en una guardería estadounidense

Todo comenzó cuando Ancona era aún director del área de capital de riesgo en General Electrics. Un día un buen amigo fue a visitarlo para hacerle una propuesta diferente. Venía llegando de un viaje de trabajo a Estados Unidos y allí vio algo que le llamó profundamente la atención. Era una guardería pequeña donde en vez de cuidar a los niños de la forma clásica, los entretenían ofreciéndoles jugar en un hospital o un supermercado construidos a escala para los dueños de la guardería. El concepto quedó dando vueltas en su cabeza y pensó que podía ser una brillante idea.

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Kidzania

Ancona en un principio se mostró reticente y rechazó por completo el ofrecimiento pero la insistencia de su amigo fue tal que terminó por acceder. No iba a renunciar a su empleo por una apuesta tan arriesgada por lo que en primera instancia trabajó durante las noches en su casa desarrollando un proyecto detallado de lo que sería el proyecto que ya habían bautizado La Ciudad del Niño.

Dándole forma a La Ciudad del Niño

En búsqueda de inversionistas acudieron a los bancos quienes sin siquiera leer el proyecto lo rechazaban, causando un gran bajón anímico en los emprendedores. Preocupado por el futuro del proyecto Ancona se asesoró con expertos abogados, investigadores de mercado, arquitectos y hombres de grandes negocios. La motivación se la devolvió un profesor universitario que había tenido en su carrera de administración. Él analizó el proyecto y entregó respaldo total a Ancona asegurándole que sería una éxito.

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Kidzania

El comienzo fue muy pequeño, utilizando un espacio reducido en un centro comercial en Santa Fe, México. El lanzamiento fue un éxito rotundo y rápidamente se necesitó de un espacio más grande que diera abasto a la gran demanda de niños que querían ser parte de la atractiva ciudad. Así se cambiaron a la ciudad de Monterrey donde construyeron un centro de gran tamaño y prontamente el negocio comenzó a llamar la atención de capitales extranjeros.

De México al mundo

Pensando en exportar la marca Ancona supo que debía cambiar el nombre. La Ciudad del Niño era muy largo, era en español y sobre todo había una “ñ” que lo hacía particularmente extraño para otros idiomas. Así que pensó en una marca exportable y llegó a Kidzania. El nombre es una mezcla de distintas palabras. Proviene de Kid que en inglés quiere decir “niño”, de zany que quiere decir “alocado” y de ania que en latín quiere decir “tierra de”.

 

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Kidzania

Su experiencia internacional hasta el momento ha sido todo un éxito. Hay franquicias en 3 continentes y más de 12 países del mundo. Dentro de pronto, la empresa duplicará sus franquicias, con lo que alcanzará 24 ubicaciones a nivel mundial, plan que ya considera 11 establecimientos que en este momento se encuentran en construcción en países como Brasil, Inglaterra, Rusia, Turquía, Catar, Arabia Saudita, Japón, así como Corea del Sur, Filipinas y Singapur.

Este curioso emprendimiento ha sido un éxito rotundo y todo vino del coraje de apostar las cosas por una convicción, superar las dificultades y seguir adelante confiando en que algo bueno saldrá del proyecto.

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