Un psíquico predijo que trabajaría en la industria de los alimentos y él la cambió para siempre

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Esta es la impresionante historia detrás de McDonald’s.

Hay personas cuyas vidas están escritas desde que nacieron. Su enfoque, convicción y empuje sencillamente los arrastran a un camino de éxito desarrollando sus vocaciones más allá de lo pensado. Raymond Albert Kroc es definitivamente una de esas personas.

Un psíquico vaticinó que trabajaría en la industria de los alimentos

Se dice que cuando era pequeño su padre lo llevó a un psíquico que decía poder predecir el futuro analizando los bultos o anomalías en los cráneos de las personas. Tras analizar a Ray, el psíquico afirmó que su destino era trabajar en la industria de los alimentos. Coincidencia o no, lo cierto es que para terminar en la industria alimenticia, este joven iba a recorrer un camino de arduo trabajo y esfuerzo.

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Ames Tribune Photo

Como todo emprendedor, Ray comenzó a trabajar tempranamente cuando aún estaba en el colegio. Su primer negocio consistió en vender limonadas en la calle en la que vivía, en la ciudad de Chicago. Esta experiencia le permitió luego ayudar a su tío, quien tenía un almacén donde se vendían alimentos y bebestibles. Allí Ray pasó veranos completos trabajando el stock de la zona de bebidas y mientras más contacto tenía con el mundo de los negocios, más se daba cuenta de las infinitas posibilidades que existían. Poco a poco comenzó a despertar su ambición de llegar cuan lejos fuera posible y su cabeza estaba siempre en función de tomar negocios y hacerlos crecer.

Precisamente por esto la escuela le parecía una pérdida de tiempo. Estar encerrado en un aula de clases perdiéndose todo lo que estaba pasando allá afuera le parecía un despropósito y ya cuando tuvo edad suficiente abandonó sus estudios para salir al mundo real a perseguir sus sueños de grandeza.

Abandonó la escuela para alcanzar su sueño trabajando duro

Lily-Tulip Cup Co fue la fábrica que le dio la oportunidad a este valiente joven. Habiendo abandonado el colegio, Ray Kroc se convertía desde ese momento en vendedor de la compañía que fabricaba vasos de cartón para refrescos y así construía una carrera especializada en los refrescos.  Su ímpetu era tal que Ray acostumbraba a trabajar por largas horas y una vez terminada su jornada de vendedor, partía a tocar piano para la estación de radio WGES de Oak Park donde cerraba el día a las 2 de la mañana.

MIXER

Esos fueron años de mucho trabajo, ahorro, disciplina y crecimiento personal. Ser vendedor le dio a Ray conocimientos muy útiles y sobre todo los contactos necesarios para dar el siguiente gran paso. En la venta de vasos conoció a otro emprendedor llamado Earl Prince que ofrecía una revolucionaria máquina que podía preparar 5 malteadas al mismo tiempo. Para la época era impensado y cualquier fuente de soda moriría por contar con una de ellas. Ray intuyó el tremendo potencial de la máquina, lo apostó todo por ella, dejó su trabajo y compró los derechos exclusivos del marketing de la Multimixer. 

A los 37 años y con la experiencia que había adquirido como vendedor comenzó un recorrido a lo largo de todo Estados Unidos ofreciendo el eficiente invento en todas las fuentes de soda y restoranes habidos y por haber. Así pasó más de 10 años, adentrándose en el mundo de los servicios alimenticios, observando a sus clientes y los mecanismos con que funcionaban.

Recién a los 50 años vio frente a sus ojos lo que había buscado toda su vida

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Este es el local de McDonald’s que Ray Kroc vio por primera vez

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Durante la década de los 50 la gente comenzó a moverse a los suburbios y muchas fuentes de soda inevitablemente se fueron a la quiebra. En medio de este proceso Ray recibe un inusual pedido de 8 Multimixers proveniente de un pequeño restorán en San Bernardino, California. El pedido significaba que dicho local necesitaba un nivel de abastecimiento de 40 malteadas al mismo tiempo y esto llamó profundamente su atención, por lo que decidió ir personalmente a hacer la entrega.

 

Sentado en su coche esperó un rato fuera del local cuyo nombre era McDonald’s. Acostumbraba a hacer eso con otros restoranes sólo para ver a los clientes y su comportamiento. Frente a sus ojos estaba lo que buscó durante toda su vida. A sus 50 años había encontrado la olla de oro que lo llevaría al éxito que tanto persiguió. El restorán desarrollaba un concepto completamente distinto, que Ray en todos sus años de carrera no había visto jamás.

El estacionamiento estaba repleto, los coches se apilaban haciendo cola, la gente salía con la comida en sus manos y enormes sonrisas en la cara. ¿La fórmula? No habían mesas, ni meseros, no había que sentarse a esperar ni menos dar propina, el menú se limitaba a las hamburguesas, papas fritas, refrescos y malteadas. La cocina tenía un sistema similar al de una industria en donde la comida era preparado en grandes cantidades. Esto permitía entregar todo en un par de minutos y abaratar costos.

Nace el imperio McDonald’s
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TheTelegraph

Ray Kroc visualizó inmediatamente el enorme potencial del modelo. Se imaginó un local en cada esquina del país. Los hermanos no se interesaron en llevar a cabo el proyecto por lo que Ray les propuso hacerlo él mismo y comprar los derechos exclusivos para vender el modelo de McDonald’s. El emprendedor sabía que dado el volumen al que aspiraba era imposible que administrara cada uno de los locales por lo que se apegó a la estrategia de las franquicias.

Extremadamente riguroso fue en que cada uno de los administradores siguiera el método McDonald’s al pie de la letra para lo que redactó un manual de 75 páginas que especificaba cada detalle, desde el peso de la hamburguesa hasta la medida de las porciones de queso, cebolla y ketchup.
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Fuente

El crecimiento fue explosivo. Significó realmente una revolución en la industria nacional. Hacia 1970 se había transformado en el más grande proveedor de comida en Estados Unidos, puesto que mantendría por 20 años.  Ya en la década de los 80 se abría un McDonald’s cada 17 horas y el número de hamburguesas vendidas superaba los 50 mil millones.

Raymond Albert Kroc muere el 14 de enero de 1984. Desde el lanzamiento de McDonald’s se convirtió en toda una celebridad, fue dueño de un equipo de béisbol, se ganó el título de ser el Rey de la Hamburguesa, fue considerado por la revista TIME como una de las 100 personas más influyentes del mundo y su fortuna alcanzó la suma de USD$500 millones.

No hay ejemplo más vivo del fruto de la perseverancia y el trabajo duro. Ray Kroc podría haber desechado su sueño cuando a los 50 años aún seguía siendo un vendedor, pero jamás dejó de luchar por alcanzar su meta. Los resultados están ahí, alrededor de todo el mundo, funcionando 24 horas y habiendo cambiado para siempre la industria de los alimentos.

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