Esa furia que sientes cuando escuchas a alguien masticando se llama ‘Misofonia’

portadaruido
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Para alguna gente no hay nada más terrible que escuchar cómo alguien se come una manzana, una zanahoria o incluso un sándwich con relleno crocante. Si bien esto aún no es reconocido mundialmente como una enfermedad, afecta a un número considerable de personas. A continuación te dejamos más información al respecto en el artículo de Alejandro Tauber:

Sé que no soy el único. Haciendo una encuesta rápida e informal descubrí que muchas de las personas que me rodean tienen problemas con los sonidos que se producen al masticar ¿Será un conflicto real o simplemente una preferencia auditiva?

La Misofonia, cuyo nombre se refiere al “odio de los sonidos”, rara vez es diagnosticada. Según el Centro Médico Académico de Ámsterdam, quienes sufren de este problema pueden demostrar sentimientos de disgusto, rabia o frustración, que son ocasionados por ciertos sonidos como los que se producen al masticar o respirar muy fuerte, los cuales son vistos usualmente de forma inocente.

La verdad es que no entiendo el uso de la palabra “inocente” aquí:

¿No es eso acaso lo más horrible que hayas escuchado?

Si es que una búsqueda en Google sirve de algo, la verdad es que mi repulsión está lejos de ser aislada. Existen una gran cantidad de foros llenos de experiencias y consejos escritos por personas que diariamente sufren a causa de los sonidos producidos por los humanos que los rodean.

Sin embargo, existe una falta de consenso científico sobre si es que la Misofonia es o no una enfermedad psicológica real y no sólo algo que molesta a un gran grupo específico de personas. Durante 2013, los investigadores del centro publicaron un estudio para diagnosticarla, pero aun así no se reconoce como una enfermedad en el DSM-5 o en el ICD-10.

A nivel mundial, existen sólo un par de instituciones que la consideran lo suficientemente importante como para realizar investigaciones empíricas. Entre estos establecimientos está el Centro Médico Académico de Amsterdam. Me contacté con Arjan Schröder, psiquiatra del centro que actualmente se encuentra investigando las causas, efectos y posibles tratamientos de la Misofonia.

Su trabajo es una colaboración llevada a cabo con el profesor Damiaan Denys, quien fue la primera persona en describir la enfermedad dentro de la literatura psiquiátrica. Ellos también publicaron un cuestionario para hacer del diagnóstico algo más sencillo. Pero ya llegaremos a ello.

“Hemos estado trabajando en esto durante 4 años y todas las semanas 2 ó 3 personas llegan en busca de ayuda”, comenta Schöder. Son personas que se han visto forzados a venir debido a la severidad de su Misofonia.

El Centro en Ámsterdam actualmente es el único lugar en Los Países Bajos y en Europa donde se ofrece tratamiento médico, y es uno de los pocos lugares a nivel mundial que la reconoce como una enfermedad.

Casi todos pueden reconocer tener una aversión a ciertos sonidos que hace la gente, pero tal como lo dice Schröder: “Para las personas que llegan al centro, los síntomas son tan severos que claramente les provocan sufrimiento. No pueden comer con otras personas, dormir con alguien más en la misma pieza o a veces ni siquiera pueden ir a trabajar. La Misofonia tiene un efecto tan potente en ellos que comienzan a evitar ir a ciertos lugares y eso sólo lo empeora”.

La mayoría de las personas que llegan al centro se sienten agradecidos de que se reconozca el problema que tienen ¿No sería terrible acaso que cosas como toser, cortarse las uñas, lavarse los dientes, mascar cosas crujientes, comer, tragar, respirar, resoplar, bostezar, mascar goma de mascas, reírse, roncar, tipear o silbar (puedes ignorar las que no se apliquen a ti) te llevaran a experimentar emociones intensas? La verdad es que se conoce muy poco de las causas de esta enfermedad.

“Usualmente comienza entre los 13 ó 14 años, que es cuando la mayoría de las enfermedades psicológicas se presentan. Ocurre en las familias, así que es probable que exista un componente genético. Finalmente, es un problema donde se genera una conexión entre un sonido neutral y una emoción que produce rechazo. Es un proceso de condicionamiento: Si regularmente te encuentras en una situación problemática y comienzas a evitarla, sólo empeora”, comenta Schröder.

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Sin importar la falta de conocimiento que se tiene sobre las causas de la enfermedad, el tratamiento es posible y es bastante intenso según lo que describe Schröder. “Consiste en una terapia de grupo donde se usan diferentes técnicas que han sido empleadas por terapeutas cognitivos conductuales”, explica. Durante las sesiones grupales, las cuales se realizan semana por medio, se les enseña a los pacientes a desconectar los sonidos de las emociones negativas que cada uno de ellos evoca.

“Es un proceso largo, la gente usualmente tiene que estar meses en esto”, cuenta Schröder. Es totalmente necesario, porque lo que se hace es, básicamente, reprogramar sus cerebros. El comportamiento que ha sido reforzado durante años tiene que ser completamente desconectado.

Para hacer las cosas aún más difíciles, todo esto es nuevo. Hasta antes que Schröder y Denys publicaran su artículo sobre el diagnóstico de la Misofonia, la enfermedad no había sido tomada en cuenta, a pesar de que muchas personas hubiesen estado compartiendo sus problemas de forma activa en la web. Los científicos simplemente habían estado intentando categorizarla al compararla con otras enfermedades psiquiátricas conocidas.

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El reconocido neurólogo estadounidense Vilaynur Ramachandran la comparó con la sinestesia en un artículo de 2013. Pero según Schröder, esto está lejos de ser algo adecuado o, al menos, no existe ninguna correlación directa. La Misofonia tiene que ver con emociones que se gatillan gracias a sonidos específicos y no se traduce a escuchar en general. Su equipo se encuentra estudiándola como parte de las enfermedades que entran en el espectro obsesivo-compulsivo.

Actualmente, el grupo de investigación de Denys se encuentra usando resonancias magnéticas para determinar en qué regiones del cerebro se encuentran diferencias en alguien que la padece. También se encuentran preparando experimentos utilizando electroencelografías y mejorando la terapia conductual. Finalmente, el equipo también se dedica a mejorar la Escala de Misofonia de Amsterdam (conocida por sus siglas en inglés A-MISO-S), un cuestionario que es utilizado para diagnosticar la severidad de la enfermedad.

La Misofonia puede presentarse en diferentes grados que van desde leve hasta severa. La mayoría de las personas que te rodean y que se quejan cuando comes una manzana demasiado cerca de sus oídos (como yo) o que se escoden con sus audífonos cuando alguien saca una bolsa de zanahorias (como yo), se ven afectados por esta condición, pero no llegan al punto de necesitar terapia. Sin embargo, hay otros factores que entran en juego.

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También se relaciona con la sensación de tener el control. Cuando escuchas a alguien masticar fuerte también es una revisión moral: ‘Deberías comer con la boca cerrada’ o ‘No deberías teclear tan fuerte’. La mayoría de las personas que desarrollan la personalidad tiene una personalidad un poco rígida y compulsiva”, afirma Schröder.

¿Puedes reconocer alguna de estas características? ¿Te alejas cuando alguien hace un sonido que no te gusta? Entonces puedes acercarte al centro, donde están constantemente trabajando para ofrecer un mejor tratamiento. Para quienes no viven cerca de Amsterdam, la Misofonia está comenzando a ser lentamente reconocida a nivel internacional, así que si todo resulta bien, pronto habrá un centro de tratamiento cerca de donde vives.

Visto en MotherBoard.

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