Por qué este psicólogo cree que la depresión es una enfermedad contagiosa

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Sabemos que el cerebro de las personas con depresión es distinto al de las personas sanas, tanto en su equilibrio químico como en su estructura. Pero a pesar de que gran parte de la población lucha contra esta enfermedad, los científicos saben muy poco sobre por qué estos cambios ocurren.

Se cree que la depresión clínica, también conocida como Trastorno Depresivo Mayor (TDM), es causada por una combinación de factores genéticos, ambientales, psicológicos y biológicos. Sin embargo, un psicólogo cree que hemos pasado por alto ciertos factores biológicos que pueden ser la pieza faltante en el rompecabezas.

En un provocador artículo, el Doctor Turhan Canli, profesor asociado de Neurociencia Integrativa de la Universidad de Stony Brook, argumentó en favor de la re-conceptualización de la depresión como una enfermedad infecciosa causada por agentes externos como parásitos, bacterias o virus que logran meterse en el cuerpo humano y provocan cambios en el cerebro.

El trabajo, publicado en la revista Biología del Ánimo y Trastornos de Ansiedad, destacó tres diferentes vías a través de las cuales las infecciones podrían causar depresión, buscando ejemplos existentes de parásitos, bacterias y virus que se ha descubierto afectan el ánimo y el comportamiento.

El Huffington Post conversó con Canli acerca de su teoría y lo que esta puede significar para tratamientos a futuro:

1. ¿Qué síntomas depresivos apuntan a un posible origen infeccioso de la enfermedad?

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La pista más importante que tenemos es que la depresión se asocia a menudo con la inflamación, la cual puede venir de diferentes fuentes, no necesariamente de una infección, pero para mí es el camino más intuitivo al buscar su causa. Es la respuesta por defecto del sistema inmune a algún tipo de enfermedad infecciosa. En general, se está aceptando que la inflamación puede jugar un rol en la depresión, pero la idea de que ésta vaya relacionada específicamente con la acción de parásitos, bacterias o virus, es nueva.

Si se toma esto como una posibilidad, se abren nuevos modos de pensar sobre la enfermedad y también nuevos enfoques de investigación. Y eso es muy útil en estos momentos.


2. Si estamos equivocados en las causas de la depresión ¿Cómo es que el tratamiento usualmente funciona?

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El modelo usado durante los últimos 60 años, propone que se trata de una enfermedad emocional ligada al cerebro. Esto ha sido útil hasta cierto punto, por ejemplo, así se identificaron los neurotransmisores que están desregulados en las personas con depresión clínica, principalmente la serotonina, de modo que todos los inhibidores de recaptación de la serotonina (medicamentos) salieron básicamente de ese descubrimiento. Hemos aprendido un poco de determinadas áreas del cerebro que están implicadas en la depresión y notamos los cambios estructurales en estas regiones del cerebro. Pero luego de estos descubrimientos parecemos estar estancados, ya que no hemos avanzado mucho más.

Cuando nos fijamos en el éxito de los medicamentos que se han desarrollado durante las últimas 6 décadas, notamos que no ha habido mucho movimiento. Estos medicamentos no son necesariamente más eficaces de lo que eran hace 20, 30 ó 40 años. Creo que en parte se debe a que no estamos entendiendo por qué estos neurotransmisores son distintos y por qué estas regiones cerebrales cambian. En realidad no entendemos los mecanismos subyacentes.


3. ¿En qué casos se ha visto que los agentes infecciosos afecten el estado de ánimo y el comportamiento?

 

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Hay algunas investigaciones sobre las bacterias intestinales y los probióticos. Tenemos más de mil cepas de bacterias en nuestro intestino y las necesitamos para digerir nuestros alimentos. También pueden desempeñar un papel en nuestros estados emocionales; personas que han experimentado emociones negativas han reportado una mejora en el ánimo luego de ser tratadas con probióticos. Estos individuos pueden experimentar una reducción en los síntomas depresivos y ansiosos. Esto es uno de los ejemplos en que las bacterias tienen un papel en el estado de ánimo de las personas.

Algunos trabajos sobre animales se sumergen más profundamente en los mecanismos potenciales. Hay ratones que fueron criados para no tener bacterias intestinales que son libres de gérmenes y muy limpios. Cuando los llevas a un laboratorio y los pones bajo estrés extremo muestran una fuerte resistencia a éste. Pero cuando los haces ingerir una dieta normal que incluya bacterias intestinales, su respuesta se normaliza. Por lo tanto, está la posibilidad de que estas bacterias presentes en nuestras entrañas, no sólo estén ahí para ayudarnos a digerir los alimentos, sino que también para ayudarnos en nuestro bienestar emocional. Pero podríamos revertir este razonamiento y decir bueno, hay “buenas” bacterias, pero quizás también hay “malas” bacterias que en vez de levantarte el ánimo, te depriman.

Un estudio epidemiológico, analizó la prevalencia de un parásito en particular a través de 20 países europeos diferentes, lo compararon con las tasas de suicidio y encontraron una correlación positiva bastante significativa. Cualquiera que haya ido a un curso introductorio de ciencia sabe que correlación no es lo mismo que causalidad, así que aún no podemos establecer leyes a partir de esto, pero la correlación sí que existe. Y también se relaciona con niveles altos de neurosis auto-reportada como un rasgo de la personalidad. Todo esto es muy preliminar aún, pero creo que puede ser un interesante punto de partida.


4. ¿Y qué hay con el argumento de que la depresión es genética?

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Sabemos que para la depresión clínica los factores ambientales son muy importantes. Si alguien lleva una vida muy complicada y le pasan cosas terribles, esa persona es propensa a deprimirse. Pero también sabemos que hay una cierta contribución de los factores genéticos y aún así cuando buscamos estos factores nos cuesta mucho encontrarlos. Hay un gen transportador de serotonina que presenta una variación, de manera que parece estar asociado a la depresión a través del estrés del diario vivir. Pero aparte de eso no hemos sido capaces de confeccionar una lista de genes que estén estrechamente vinculados a la enfermedad.

Una forma de ver al ser humano como un ecosistema, o como un receptor de microorganismos, es pensar que hemos estado mirando al genoma equivocado. Quizás sean lo genes de estos parásitos, bacterias y virus dentro de nosotros los que pueden ser factores que revelen la depresión.


5. ¿Cómo sería el tratamiento para la depresión en un mundo donde nos enfocáramos en un microbioma en lugar de la química cerebral?

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En términos clínicos concretos, si estamos en lo correcto, esto nos permitiría identificar apropiadamente al microorganismo responsable. La primera cosa que haríamos al visitar un psiquiatra, luego de expresarle los síntomas depresivos que tengamos, sería realizarnos un examen de sangre para determinar si tenemos alguno de los microorganismos listados antes. Luego recibiríamos el tratamiento adecuado, lo que dista mucho de la realidad actual que se basa en la dinámica del ensayo y error.

Visto en HuffPost.

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